El 31 de agosto se celebra el Día Internacional de los Afrodescendientes, una fecha establecida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2021 para reconocer y promover las contribuciones de las personas afrodescendientes en todo el mundo, así como para luchar contra la discriminación racial, el racismo sistémico y la exclusión histórica que han enfrentado.
Esta conmemoración es también un recordatorio del legado de resistencia y cultura de los pueblos afrodescendientes, cuyo origen se remonta en gran parte a los millones de africanos esclavizados que fueron traídos a América desde el siglo XVI.
Los afrodescendientes en México: una historia larga e invisibilizada
Aunque muchas veces se asocia la identidad mexicana solo con la mezcla entre indígenas y europeos (el mestizaje), la presencia afrodescendiente en México es profunda y significativa, aunque por mucho tiempo ha sido invisibilizada en la historia oficial.
Durante el periodo colonial, entre los siglos XVI y XIX, llegaron a lo que hoy es México más de 200,000 personas africanas esclavizadas, principalmente a través del puerto de Veracruz. Muchos trabajaron en haciendas, minas, ingenios azucareros y como sirvientes domésticos. A lo largo de los siglos, estas poblaciones resistieron, se mezclaron con indígenas y mestizos, y fueron fundamentales en la construcción de la sociedad mexicana.
¿Dónde viven los afrodescendientes en México hoy?
Actualmente, según datos del Censo 2020 del INEGI, más de 2.5 millones de personas (el 2% de la población total) en México se reconocen como afromexicanas o afrodescendientes. Las principales comunidades están localizadas en:
- Costa Chica de Guerrero y Oaxaca
- Veracruz
- Algunas zonas de Tabasco, Campeche y Ciudad de México
En estas regiones, los afrodescendientes han conservado muchas de sus costumbres, tradiciones orales, música, danza y formas de organización comunitaria.
Cultura, costumbres y sincretismo con los pueblos indígenas
La cultura afromexicana es rica y diversa. Se expresa en:
- La danza: como el fandango, el son de artesa y la famosa Danza de los Diablos, una mezcla de simbolismo africano y tradiciones indígenas.
- La música: con instrumentos como la marímbula, el cajón y tambores de origen africano que se combinan con cuerdas mestizas.
- La cocina: platillos como el caldo de piedra, tamales de tichinda (molusco), y el uso de ingredientes como el plátano macho o la yuca.
- Religiosidad y cosmovisión: muchas festividades tienen raíces tanto africanas como indígenas, con rituales que mezclan santos católicos con deidades ancestrales.
En muchos casos, los afrodescendientes se mezclaron con pueblos indígenas locales, generando una fusión única en lengua, religión, comida y prácticas sociales. Por ejemplo, en la Costa Chica, muchas personas hablan lenguas indígenas y practican formas de medicina tradicional que combinan saberes africanos y nativos.
Reconocimiento reciente y desafíos actuales
Hasta hace poco, los afrodescendientes en México no eran reconocidos constitucionalmente. Fue en 2019 cuando se les reconoció oficialmente como parte de la composición pluricultural del país, y se les garantizó el acceso a derechos como pueblo originario.
Sin embargo, aún enfrentan discriminación, pobreza y falta de representación política. Por eso, el Día Internacional de los Afrodescendientes no es solo una celebración, sino también una exigencia de justicia histórica, equidad y visibilidad.
31 de Agosto, un día para reflexionar y celebrar
El 31 de agosto nos invita a reconocer la riqueza y diversidad que aportan los pueblos afrodescendientes a México y al mundo. Su herencia cultural, su lucha por la igualdad y su presencia viva en muchos rincones del país deben ser valoradas y difundidas. Solo así construiremos una sociedad más incluyente, donde la historia completa de México —no solo la oficial— sea contada y celebrada.











