En las últimas horas, Elon Musk llamó públicamente a cancelar las suscripciones de Netflix, alegando que la plataforma promueve contenidos que a su consideración, afectan negativamente la salud mental y emocional de los niños. A través de su cuenta en X, el empresario escribió: “Cancel Netflix for the health of your kids”, generando polémica inmediata en redes.
La serie Dead End: Paranormal Park, en Netflix, la que desató polémica
El centro de la controversia es la serie animada Dead End: Paranormal Park, en la que uno de los protagonistas es un adolescente transgénero. Musk, junto con otros usuarios conservadores, ha señalado que este tipo de representación en contenido para niños es inapropiada, calificándolo incluso como parte de una supuesta “agenda ideológica” dirigida a menores de edad.
Musk también respaldó una publicación que acusaba a Netflix de contratar a creadores que “celebran la violencia” y promueven mensajes pro-trans, afirmando que él mismo había cancelado su cuenta. La publicación citaba al creador Hamish Steele, quien negó haber hecho tales afirmaciones y denunció haber recibido amenazas homofóbicas y antisemitas tras la difusión del mensaje.
Tras mensaje de Elon Musk, Netflix tuvo caída
La reacción no tardó en impactar en los mercados: las acciones de Netflix registraron una caída del 2.5 % poco después del llamado. Mientras tanto, la etiqueta #CancelNetflix comenzó a viralizarse, acompañada de capturas de cancelaciones y mensajes de apoyo a Musk por parte de usuarios e influenciadores conservadores en EE. UU.
El creador de la serie, Hamish Steele, respondió desde BlueSky defendiendo su obra, afirmando que la animación busca representar la diversidad juvenil de forma respetuosa. Asimismo, cuestionó que se utilicen tergiversaciones para atacar a producciones inclusivas y desmintió que Netflix esté promoviendo activamente la serie en cuestión.
¿Sexualización de contenidos infantiles?
Elon Musk ha sido crítico constante de lo que denomina el “woke mind virus”, refiriéndose a expresiones progresistas en medios, empresas y redes sociales. Este nuevo episodio se suma a otros boicots culturales impulsados desde círculos conservadores, donde el foco está en lo que consideran la “sexualización” de contenidos infantiles.











