Ozzy Osbourne no solo fue una de las figuras más influyentes del heavy metal, sino también una de las más polémicas. Entre todas las historias que rodean su carrera, hay una que destaca por encima del resto: la vez que mordió la cabeza de un murciélago en pleno concierto. Aunque suena a leyenda urbana, el hecho ocurrió, fue real, y generó controversia mundial.
El día que Ozzy Osburne mordió un murciélago vivo
El incidente tuvo lugar el 20 de enero de 1982, durante un concierto en Des Moines, Iowa, como parte de la gira de su álbum Diary of a Madman. En medio del show, un fan arrojó al escenario lo que Ozzy pensó que era un muñeco de goma en forma de murciélago. Sin pensarlo, lo recogió y le mordió la cabeza… solo para darse cuenta de que el animal era real y estaba vivo.
En su autobiografía I Am Ozzy, el cantante confesó que al instante notó que había hecho algo espantoso: “Tan pronto como lo mordí, sentí que algo no estaba bien. Me llené la boca de sangre caliente”. El incidente obligó a que Osbourne recibiera inmediatamente una serie de vacunas contra la rabia tras el concierto, pues el murciélago, al parecer, seguía vivo poco antes de ser lanzado al escenario.
No fue intencional
Aunque muchos pensaron que era parte de su espectáculo, la verdad es que no fue intencional. Sin embargo, la escena quedó grabada en la memoria colectiva y pasó a convertirse en uno de los momentos más emblemáticos (y grotescos) en la historia del rock. Desde entonces, Ozzy ha sido asociado con este acto, incluso a nivel comercial: en 2020 lanzó una figura coleccionable con un murciélago decapitado.
Pero esa no fue la única controversia en su carrera. Unos años antes, en 1981, mordió la cabeza de una paloma durante una reunión con ejecutivos discográficos, intentando llamar la atención. También fue acusado en varias ocasiones de incitar al suicidio con sus letras, como ocurrió con la canción “Suicide Solution”, aunque él siempre negó tales intenciones.
Ozzy Osbourne y su abuso de sustancias
Además de sus actos en el escenario, su vida estuvo marcada por el abuso de alcohol y drogas, lo que derivó en hospitalizaciones, arrestos y hasta la ruptura temporal con su banda original, Black Sabbath. En 1989, fue arrestado por intentar estrangular a su esposa Sharon, bajo los efectos de sustancias. Ella decidió no presentar cargos.
Pese a todo, Osbourne supo reinventarse. Su carrera solista fue exitosa, y más tarde se convirtió en una celebridad televisiva gracias al reality show The Osbournes, que expuso su vida familiar al mundo y lo volvió un ícono de la cultura pop, más allá del metal.
Hoy, a pesar de todas sus polémicas, Ozzy Osbourne es recordado tanto por su influencia musical como por su vida llena de excesos, irreverencias y episodios únicos. Lo del murciélago puede parecer ficción, pero es solo una muestra de cómo una leyenda del rock puede vivir —y sobrevivir— su propio mito.








