Nuevo estudio descubre que los microplásticos comunes favorecen la propagación de bacterias resistentes a antibióticos desde aguas residuales hasta el mar

Microplásticos. Imagen especial
Microplásticos. Imagen especial

Los microplásticos siguen siendo una de las principales amenazas para el medio ambiente. Ahora, un nuevo estudio científico encontró que estas diminutas partículas también pueden favorecer la propagación de bacterias resistentes a los antibióticos desde las plantas de tratamiento de aguas residuales hasta los ecosistemas marinos.

La investigación fue publicada en la revista Water Research. El trabajo analizó el recorrido de los microplásticos desde aguas residuales hospitalarias y urbanas hasta el océano. Además, los científicos estudiaron cómo estas partículas transportan microorganismos y genes relacionados con la resistencia a los antibióticos.

Los microplásticos logran sobrevivir al tratamiento del agua

Los resultados mostraron que las plantas de tratamiento eliminaron alrededor del 93% de los microplásticos presentes en las aguas residuales.

Sin embargo, una pequeña cantidad logró superar las distintas etapas de filtración. Esos fragmentos terminaron llegando a ríos y zonas costeras.

Como resultado, los microplásticos continuaron transportando bacterias, virus y genes de resistencia. Los investigadores consideran que esto aumenta el riesgo de que estos microorganismos se dispersen en el ambiente.

La plastisfera protege a las bacterias

Los científicos explican que los microplásticos funcionan como una superficie donde los microorganismos forman biopelículas. A este pequeño ecosistema se le conoce como plastisfera.

Además, estas biopelículas ofrecen protección frente a diferentes condiciones ambientales. Las bacterias también pueden intercambiar material genético con mayor facilidad.

De hecho, ese intercambio favorece la transmisión de genes que permiten resistir distintos antibióticos. El estudio encontró que estas comunidades permanecen adheridas al plástico incluso después del tratamiento del agua.

Los fragmentos pequeños representan un riesgo mayor

Por otra parte, otra investigación publicada en Environmental Science & Technology analizó el comportamiento de los microplásticos fragmentados.

Los autores descubrieron que estos pequeños fragmentos concentran una mayor cantidad de genes resistentes que otras partículas presentes en las aguas residuales.

Asimismo, el estudio estimó que los genes de resistencia transportados por microplásticos representan entre el 13% y el 43% de los genes intracelulares detectados en el agua tratada.

Además, los genes extracelulares asociados a estas partículas alcanzaron entre el 25% y el 39% del total encontrado en los efluentes.

¿Por qué preocupa la resistencia a los antibióticos?

La resistencia antimicrobiana ocurre cuando las bacterias dejan de responder a los medicamentos diseñados para eliminarlas.

Actualmente, la Organización Mundial de la Salud considera este problema como una de las mayores amenazas para la salud pública mundial.

Por ello, cualquier mecanismo que facilite la dispersión de bacterias resistentes genera preocupación entre la comunidad científica.

Los microplásticos pueden llegar hasta el océano

El estudio siguió el recorrido de estas partículas desde las plantas de tratamiento hasta las aguas costeras.

Posteriormente, los investigadores comprobaron que algunos microplásticos alcanzan los ecosistemas marinos mientras continúan transportando microorganismos resistentes.

En consecuencia, los océanos podrían convertirse en reservorios donde estos genes permanezcan activos y continúen propagándose entre distintas especies.

Los científicos piden mejorar el tratamiento de aguas

Finalmente, los autores recomiendan fortalecer los sistemas de tratamiento de aguas residuales para reducir la cantidad de microplásticos que llegan al medio ambiente.

Asimismo, consideran necesario disminuir la contaminación por plásticos mediante mejores estrategias de gestión de residuos.

Por último, los investigadores señalan que hacen falta más estudios bajo el enfoque One Health, el cual integra la salud humana, animal y ambiental. Según los especialistas, comprender mejor la interacción entre microplásticos y bacterias resistentes permitirá diseñar soluciones más eficaces para enfrentar este problema global.