En una sociedad y una comunidad que premia la inmediatez, que exige que los cambios sean a cierta velocidad, nos topamos a menudo con la disyuntiva de ser rápido o tomarse algo de tiempo y hacer un trabajo impecable, y para decirlo claramente, la calidad toma tiempo.

Tiempo de descubrir cuál es el mejor medio para producir algo, tiempo para probarlo y tiempo para mejorarlo. Hoy todos creen que deben emprender lo más rápido posible y, si bien algo hay de verdad, no siempre ser el primero te da la ventaja necesaria, hay millones de segundos o terceros jugadores que han identificado las áreas de oportunidad del famoso first mover y que han tenido mucho más éxito gracias a ello.

Google no fue el primer buscador de internet, Netflix no fue el primer negocio de renta de videos, ni Apple fue el primero en sacar un teléfono táctil, todas estas empresas llegaron a un mercado ya existente y lo supieron evolucionar y aprovechar. Vieron lo que el cliente final quería y se encargaron de que el deliver fuera excepcional.  Google buscó la forma de simplificar las búsquedas y hacerlas más rapidas, Netflix mejoró la experiencia de la renta de videos enviándolos a domicilio e introdujo la posibilidad de calificar las películas rentadas, por su parte, Apple supo conjuntar en un dispositivo móvil todas las tecnologías que existían para que el usuario tuviese todo a su alcance (internet, música y teléfono). Lo que destaca de todos estos casos es que son jugadores que han sabido transformar sus mercados, son el ejemplo claro de la agilidad y flexibilidad que una empresa debe mostrar.

Por lo anterior, vemos que la rapidez con la que se puede hacer algo nuevo no es tan relevante como lo es la agilidad y flexibilidad que se tenga para modificar un producto y adaptarlo mejor a las necesidades de los clientes. Si tienes agilidad y flexibilidad, podrás descubrir cómo hacer mejor tu producto y difícilmente vendrá un tercero a capitalizar sobre tu esfuerzo.

Pero entonces, ¿hay alguna ventaja de ser rápido y ser el primero? Sí, hay casos en los que es ventajoso, pero se ve más en sectores e industrias, donde se tiene una protección de patente para llegar al producto final, pues a pesar de que venga un competidor, para poder capitalizar sobre una mejora, cuando menos tendrá que pagar un royalty.

La velocidad sigue siendo importante, pero es vital entender que no puede ser la base de la estrategia de negocio o utilizada para predecir el éxito de un producto, la agilidad y flexibilidad pagarán mucho más y a largo plazo resultarán invaluables. Por tanto, aprende a ser ágil y flexible.

Tu meta no es el tiempo, tu meta es el entregable.

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