Este domingo es el día del padre en todo el mundo. Imagino que al igual que yo, muchos de ustedes ya fueron o irán a comprarle un regalo a su padre a algún Centro Comercial. Desde el principio ya sabía por lo que iba, pero aun así no pude evitar pasear por las tiendas y caer en la tentación de uno u otro producto. En otras palabras, es imposible entrar a un Centro Comercial y salir en menos de 15 minutos.

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Está claro que el objetivo de estos lugares es hacernos gastar todo nuestro dinero, sobre girando todas nuestras tarjetas, pero dentro de todo ello existe un tipo de marketing. Al caminar todo el Centro Comercial en busca de la tienda para escoger el regalo para mi padre, me di cuenta que todo gira en torno a una premisa: siempre estamos obligados a recorrer todo, de ida y de vuelta. Por ésta razón es que siempre hay dos juegos de escaleras, una a cada extremo frente a las tiendas ancla de retail, motivo por el cual tienes que caminar y ver todas las tiendas para poder subir o bajar un piso. Además, la escalera para bajar nunca estará al costado de la que te hace seguir bajando otro nivel, sino al otro lado, obligándote a dar una vuelta para que así sigas recorriendo todo el local y continúes pasando tu tarjeta de crédito.

Durante mi compra pude percibir otro detalle, nuestro cerebro y ritmo de compra se adaptan al tipo de música, es decir, si la música es rápida compraremos rápido y viceversa. El tipo de música rápida se usa especialmente en horas o en épocas pico en que el Centro Comercial esta abarrotado de consumidores, es decir, en el día del padre por ejemplo. Asimismo, las tiendas suelen colocar el aire acondicionado muy fuerte en invierno, para así generar la sensación de frío y comprar alguna u otra chompa. Todas estas estrategias basadas en el Neuromarketing.

Luego de salir victorioso con el regalo y alguna que otra compra para mí, decidí descansar un poco. Trate de buscar una banca. Fue la peor idea que se me pudo ocurrir, las bancas son lo último que puedes encontrar en un Centro Comercial, puesto que hacen que los consumidores se detengan y se acumulen, cuando todo debería ser ágil.

Finalmente, luego de un ligero descanso llegó el momento de irme. Otro gran problema: la puerta de salida suele estar escondida o só­lo hay una para un Centro Comercial enorme. Estaba obligado a seguir caminando y viendo tiendas mientras encontraba la salida y no saben, ¡termine comprando algo más!. Más allá del día agotador que tuve, salí feliz al encontrar el regalo perfecto para papá, y sobretodo porque te das cuenta que todo se puede ver desde el punto de vista del Marketing.

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