La historia de los mundiales de futbol – México 1986

México 1986 Mascota oficial: Pique. Foto: Bigstock.
México 1986 Mascota oficial: Pique. Foto: Bigstock.

Por Germán Rivera, CFO de Grupo de Comunicación Kätedra

México 1986

Germán Rivera, CFO Grupo de Comunicación Kätedra
Germán Rivera, CFO Grupo de Comunicación Kätedra

Será la tercera vez qué México sea el país que reciba e inaugure una copa mundial de futbol y el estadio Azteca será el mejor testigo de los hechos. Se cumplirán 40 años desde la última vez que México tuvo la oportunidad de ser sede de un mundial, qué por cierto, estuvo a punto de perder esa oportunidad por motivos que comentaré más adelante.

Como no acordarme de “México 86, México 86, donde se vive la emoción, México 86, México 86 el mundo unido por un balón”; y “el equipo tricolor, tiene mucho corazón y en la cancha lo demostrará…”. Esta última canción interpretada por jugadores de la selección mexicana.

Un mundial que tuvo dos aristas; la primera, que la capital del país apenas se estaba recuperando del terremoto del 85; un sismo de gran magnitud, que prácticamente hizo desaparecer parte de los edificios y casas del centro histórico, parte de la colonia Roma, la colonia Juárez, algunos edificios en la calzada de Tlalpan y un desastre en los viejos condominios de Tlatelolco; y la segunda, pues el júbilo y la pasión desbordada por tener en casa la magia de un mundial de futbol.

En relación a la selección nacional, pues siempre hay temas extra cancha que pueden ir generando aspectos negativos que pueden influir en el accionar y en la actitud de los jugadores. Recuerdo perfectamente que el capitán de esa selección debió ser Alfredo Tena, que pasaba por un estupendo momento y había llevado al América a conseguir varios campeonatos, pero un tema de marca deportiva, que el usaba y que no pudo usar con la selección nacional lo marginó de la justa mundialista.

Por primera vez y jugando como local, la selección mexicana alcanza unos cuartos de final; en la fase de grupos México venció a Bélgica 2-1 con goles de cabeza de Fernando Quirarte y un festejo inolvidable tanto del jugador como del público en las tribunas y de todos los que vimos en televisión el partido y otro tanto de cabeza de Hugo Sánchez, que parecía se iba a cargar a la selección al hombro y no fue así.

El segundo partido fue ante Paraguay, todo estaba puesto para una segunda victoria del tricolor, pero Hugo Sánchez se encargó de errar el penal que le daría el triunfo a México y que provocaría un descontento con el artillero mexicano que gozaba de fama mundial en ese entonces jugando para el poderoso Real Madrid. Al final un 1-1 con un mal sabor de boca para toda la afición.

En el tercer partido la selección mexicana se enfrenta a Irak, fue un partido muy trabado ante el rival más débil del grupo que pasó con más pena que gloria su estancia por tierras mexicanas. Al final México se impone 1-0 con otro gol de Fernando Quirate y pues a celebrar el primer lugar de grupo al Ángel de la Independencia.

Un domingo 15 de junio de 1986 a mediodía se jugó el partido de octavos de final ante Bulgaria; era un día soleado, precioso y con el mejor horario que tenía México para aprovecharse de la altura y el calor sofocante ante una escuadra Búlgara que no significó mucha resistencia para el tricolor. Este día se vivió uno de los recuerdos inolvidables para cualquier Mexicano que le gustaba el fucho, pues al minuto 34 del primer tiempo, se gestó uno de los mejores goles en mundiales de todos los tiempos. Después de una exitosa pared, Javier el Vasco Aguirre, le devuelve el balón a Manuel Negrete, quien no desaprovecha la oportunidad para tirarse una media tijera en los linderos del área grande y meter un soberbio gol, que todavía se me enchina la piel nada más del puritito recuerdo. Queda ahí también grabado el tremendo jalón de cabello que le propina el Vasco Aguirre a Negrete como parte del festejo. Y aunque usted no lo crea, México obtiene su pase a cuartos de final.

Pero la historia futbolística le tiene una mala pasada al futbol nacional, pues el siguiente rival para México es nada más y nada menos que la poderosa Alemania; un equipo aguerrido y con una presencia física que daba miedo. Sin embargo, el partido se jugó en el estadio de los Tigres de la Autónoma de Nuevo León, en Monterrey, con un calor sofocante que derritió a los alemanes.

Todas las condiciones estaban a favor de la escuadra tricolor, jamás se volverá a repetir la situación. El partido termina 0-0 considerando también los tiempos extra y un gol anulado al abuelo Cruz, un jugador muy querido en Monterrey. Un gol que nos llevaría a semifinales porque los alemanes ya no tenían piernas, estaban fundidos. Viene la tanda de penalties y los alemanes aciertan todos, por México sólo Manuel Negrete acertó y pues casi se decreta luto nacional al quedar fuera del mundial la selección anfitriona.

Mención especial para los que practicaron el mejor futbol del torneo y que fue la selección argentina; los pamperos venían de un rotundo fracaso en España 82, lo que originó que cepillaran de la dirección técnica al flaco Menotti y le dieran el lugar a Carlos Salvador Bilardo, un estudioso del futbol, pero con un estilo de juego que no gustaba en Argentina.

Pero la historia tenía y pondría en un sitio muy alto a uno de los grandes de todos los tiempos, sin duda, el mundial de Diego Armando Maradona, quien físicamente se presentó en plenitud de facultades y se adaptó a las canchas mexicanas como ninguno. Quedó en los anales de la historia, aquel partido inolvidable contra los ingleses y el morbo que provocó el tema de la guerra de las Malvinas, pues de alguna manera los argentinos querían cobrar venganza de esa derrota. Dos goles de Diego en la cancha del estadio Azteca, el primero con la disputa ante Peter Shilton en un balón al borde del área grande donde los dos saltan y el que saca la mejor parte y la mano es el Diego; un gol que a estas alturas de la historia hubiera sido fácilmente anulado. El segundo gol de Maradona es una obra de arte, tomando el balón desde la mitad de la cancha y burlando a su paso a cuanto rival se le aproximaba, incluyendo al portero; se dice que el narrador argentino que le tocó describir esa jugada todavía sigue gritando y gritando ese fantástico gol, que también significó que muchos mexicanos empezaran a apoyar a la selección albiceleste.

Y después llega la final contra la poderosa Alemania de Briegel, Rummenigge, Littbarski, Shumacher, un novato llamado Lothar Matthaeus, Andreas Brehme y un ambiente adverso para los alemanes, que se habían encargado de dejar fuera a la selección mexicana en los malditos penalties.

Parecía que Argentina se llevaría sin mayor problema la final, pues estaban ganando dos goles a cero al medio tiempo con goles de Brown y Valdano. Sin embargo los tanques alemanes nunca se rinden y al minuto 74 el gran Rummenigge marca el descuento y al 80 Rudy Voeller empata el marcador. Pero nadie le quitaría la gloria a la selección Argentina, porque al minuto 83 Maradona da un pase a profundidad para Burruchaga quien no desperdicia la oportunidad y mete el gol del campeonato. El Azteca vibró con el triunfo de Argentina y la celebración no se hizo esperar. Merecido el triunfo para los que practicaron el mejor futbol del torneo y así obtener su segundo campeonato del mundo.

Toca hacer varias reflexiones de lo que dejó el mundial de México 86; en lo político un abucheo generalizado al entonces presidente Miguel de la Madrid Hurtado, por el abandono y falta de sensibilidad con el pueblo de México en los sismos del 85; un terrible fallo en toda la logística y emergencia donde el gobierno se vio rebasado por las circunstancias y los ciudadanos se tuvieron que organizar para la búsqueda y rescate de cuerpos sepultados en los escombros.

Una selección mexicana que jugó como nunca y perdió como siempre, desaprovechando la condición de local y sobre todo que no tuvimos ese bum de enviar al extranjero a los mejores jugadores de la liga local para tener una mejor selección para el mundial de Italia 90.

Un México que empezó a despertar y a inconformarse con un gobierno que empezaba a dejar muchas dudas sobre su desempeño.

Y también el mundial hizo famosa a una chica llamada Mar Castro, que salió de la nada, para convertirse en la mejor promotora de una marca cervecera de México, con aquel grito de: chiquitibum a la bimbomba, chiquitibum a la bimbomba…”. Causó sensación por haber recortado su playera del comercial y verse más atractiva. Pero su fama fue efímera, pues no tuvo después del mundial del 86 mayor éxito al que se hubiera esperado. Esperemos que el mundial de México 2026 aunque sea compartido nos deje grandes anécdotas para contar y poder describirlas en poco menos de 100 días para el inicio de la justa mundialista.

 

 

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