ĀæPor quĆ© miles de hispanoamericanos indicaron que votarĆan por Trump? Sin considerar su estilo dĆ©spota y discurso racista. ĀæPor quĆ© se vendieron tantas camisas como la que usó el Chapo GuzmĆ”n en el video que le hizo Sean Penn y Kate del Castillo? ĀæPor quĆ© vemos a cientos de personas hacerse selfies con polĆticos corruptos?
Cuando estĆ©s leyendo esta columna, ya sabremos quien resultó vencedor para la presidencia de los Estados Unidos de AmĆ©rica. Sinceramente espero que sea Hilary, pero por ahora tendrĆ© que esperar. Haya ganado o no Donald Trump, lo cierto es que el hecho de que tenga millones de seguidores ante un discurso de odio y una actitud engreĆda, es para muchos un gran misterio. Como lo es, esa diferencia tan apretada en las encuestas.
También es intrigante, sin duda, esa curiosa admiración que muchos tienen por algunos bien sabidos pillos, aun conociendo de antemano sus actos. El éxito de las series sobre famosos narcotraficantes y el encanto que han generado grandes ladrones y malhechores ante un gran público, son realidades que escapan aparentemente la razón.
Pero la explicación no es compleja. No es una primicia que vivimos en una época en la que los valores han cambiado. Un tiempo en el que reina el consumismo extremo y el éxito radica en la generación de bienes y la ostentación de los mismos. Esto es claro en famosos cantantes y personalidades que visten pomposas cadenas de oro. En el valor social y aspiracional que adquieren las marcas premium, no sólo por lo que son, sino por lo que cuestan, como en el caso de los automóviles, teléfonos celulares, bebidas alcohólicas y accesorios.
AsĆ, prevalece el Ć©xito económico sobre cualquier otro, aĆŗn cuando Ć©ste sólo haya servido para consentir a quien lo ostenta, y tal personaje es digno de admiración. AsĆ haya dejado de pagar impuestos, afecte a ciertos segmentos de la sociedad, realice comentarios misóginos o no tenga un proyecto en pro del bien comĆŗn.
PodrĆ”n ser cuestionables sus actos pero āhan triunfado en la vidaā, y si lo han hecho, eso representa su capacidad y su valĆa.
Vamos a exclusivos eventos y nos sacamos selfies para mostrar en nuestras redes sociales que si pudimos estar ahĆ, nos congratulamos al entrar a la zona VIP, pues no somos del montón. Aspiramos tener el mejor automóvil y cambiarlo con frecuencia, no podemos viajar sin la imperiosa necesidad de publicarlo a los cuatro vientos, o mejor dicho, en las cuatro principales redes sociales. ĀæPor quĆ© no vamos a admirar a alguien que ha hecho todo eso y mucho mĆ”s? Demos un vistazo a la comunicación de muchas marcas, reflexionemos. ĀæInfluyen los medios en nosotros? ĀæEn quĆ© radica el Ć©xito y cuĆ”l es la escala de valores que tiene nuestra sociedad? Dejemos de quejarnos entonces.












