Jefes se pueden encontrar muchos y en la gran mayoría de las empresas, pero trabajar de la mano de un líder no todos tenemos la suerte.

Algunas personas pueden caer en el equívoco de que ambas palabras son sinónimas, o que guardan similitudes que las hacen conceptos muy cercanos. Sin embargo, concebirlas como iguales dista mucho de lo que realmente son cada uno de ellos.

Por un lado, un jefe suele ser una persona que si bien dirige y tiene a su cargo un grupo de personas, no necesariamente es un individuo capaz de escuchar, abierto a la retroalimentación y mostrarse empático con sus colaboradores. Estas acciones son propias no de un jefe, sino de un líder.

A diferencia del primero, un líder está abierto a las nuevas ideas, propone y permite que sugieran, escucha, atiende y considera las opiniones de los demás, y sobre todo, impulsa a los que lo rodean a ser la mejor versión de sí mismos, no los detiene, por el contrario, los exhorta a seguir y crecer.

En este sentido, Brigitte Seumenicht, directora general de Merkatua, empresa de consultoría en Marketing e Innovación, mencionó que para que una persona en busca de convertirse en líder, requiere de estar atento a lo que sucede entre sus colaboradores y tener la capacidad de inyectar su entusiasmo entre los demás.

Para ello, la también especialista en coaching compartió 5 acciones que todo buen líder debe realizar con sus colaboradores y los haga crecer.

  • Sonríe: de acuerdo con las neurociencias, sonreír es una forma de generar empatía y mostrar apertura con los demás. En el caso de una organización, es necesario que todo líder tenga un acercamiento ameno con sus trabajadores, que a través de una sonrisa pueda generar confianza, comunique y refleje apertura para el diálogo.
  • Actúa sin temor a equivocarse: por naturaleza humana, el error es parte de nuestra vida, del cual no están exentos ni los mejores líderes. Es por esto que una persona con liderazgo, que desea ser un ejemplo y un impulsor del talento de sus colaboradores, debe actuar sin temor al fracaso o a errar. Sí puede prever riesgos, anticiparse a posibles escenarios, pero en el proceso pueden acontecer cosas que lo hagan caer o cometer una equivocación. Lo importante es esta etapa es reconocer que el error es latente y que eso no demeritará su profesionalismo ni compromiso con sus colaboradores y sus funciones.
  • Ser proactivo: adelantarse a las cosas, tomar el control sin ser autoritario, involucrarse en diversas actividades, apoyar a los demás a resolver problemas, ser participativo, entre otras, mostrará la proactividad de un líder, la cual se contagiará al resto de los trabajadores.
  • “Yo me encargo”: la especialista comentó que decir esta frase, pero sobre todo, actuar de forma proactiva y tomar la iniciativa, es un elemento característico de un buen líder que también sirve de ejemplo para que el resto de los colaboradores tengan la iniciativa de actuar, hacer más de lo delegado, sin que haya un abuso por parte de su líder, y que contribuya a su crecimiento profesional que repercutirá en todo un equipo de trabajo.
  • Hace brillar el talento de los demás: un jefe solo delega y espera resultados satisfactorios para no estar en dificultades ante errores, pero no se ocupa de procurar que sus colaboradores hagan notar su talento o propongan. Un líder sí trabaja para que los demás se hagan notar, que desarrollen sus capacidades y descubran otras, las apliquen y los motivan a seguir creciendo.

 

 

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