El liderazgo en tiempos de crisis

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Daniel Rodríguez columnista InformaBTL
Daniel Rodríguez columnista InformaBTL

Tuve oportunidad de asistir a una charla donde el expositor hablaba sobre liderazgo en tiempos de crisis. Y algo de lo que más me gustó fue la forma en la que el expositor aterrizó diversos conceptos a nuestra sociedad a través de una película.

Muchas veces cuando asistimos a cursos o juntas y nos toca bajar la comunicación a nuestros empleados, muchas veces olvidamos traducirla de tal modo que a todos les quede claro, en pocas palabras, que hablemos a su nivel. Y lo mismo pasa cuando vamos a presentar a niveles superiores y en lugar de ser concisos, damos demasiada información o demasiados detalles, los cuales no son necesarios para esos niveles.

Primera lección, adaptemos el contenido de acuerdo al auditorio.

Segunda lección. El expositor hablaba sobre una crisis de liderazgo derivado de la situación que estamos viviendo como ciudadanos, miembros de una familia, empresarios y trabajadores. Una crisis que como bien se puede ver es originada por múltiples factores pero cuyo común denominador es la falta de valores. Y además podría agregar falta de compromiso.

Cuando hablamos de valores necesitamos entender que una misma cosa o concepto puede ser entendido por otra persona de otra manera, todo dependerá de las vivencias y experiencias que haya tenido esa persona. Luego entonces hay que poner, de primera instancia, la clarificación de cada valor. Cuando nos regimos por valores, inmediatamente hacemos alusión a lo más profundo de una persona, aquellas cosas que la hacen como es y por las cuales está dispuesta a luchar.

Pues bien, en la medida en la que los empleados se sientan en mayor medida identificados y representados por los valores de la empresa, mayor será su compromiso y al final todo esto deriva en una mayor productividad.

Entonces, ¿cómo hacemos para que nuestros empleados se sientan mayormente identificados y vinculados a la empresa? Hagamos un seteo de valores, alineemos las expectativas, involucremos a nuestros empleados, y lo más importante, reconozcámoslos.

Sentirnos reconocidos eleva la autoestima y nos permite sentirnos aceptados, y en la medida en que nuestros empleados se sientan aceptados mayor será el vínculo con la empresa y la responsabilidad por cumplir con los objetivos. Reconocer, una simple palabra que se lee igual al derecho que al revés y que puede ayudarnos a generar ese ambiente que propicie una mayor productividad pero también una mayor lealtad.

Agradezco al coach Eduardo Turati por su inspiración.