El habano como… ¿símbolo cultural de México?

La evolución del turismo de lujo en México y su impacto en la industria del Habano
La evolución del turismo de lujo en México y su impacto en la industria del Habano

El Habano tiene mucho de historia, y aunque su origen es 100% cubano (cultivado, torcido y añejado con un sello de denominación de origen), es en países como México donde este producto de lujo ha encontrado una segunda casa. Y no solo por su consumo, sino por su contexto turístico, cultural y económico que lo convierte en un termómetro del comportamiento global de alta gama.

 

México, el escenario inesperado

Aunque no los produce, México ha sido pieza clave en la comercialización de los Habanos, sobre todo en lugares como Los Cabos, Cancún y Vallarta.

Durante la pandemia, nuestro país se convirtió en refugio de turistas de alto poder adquisitivo, que al instalarse por semanas o meses en resorts o propiedades privadas, comenzaron a consumir más. La lógica era simple, si no puedes salir de casa, mejor que haya alberca y un buen Habano.

El boom vino en 2021, cuando los hoteles all inclusive, campos de golf y clubes exclusivos empezaron a vender cantidades históricas de Habanos. La demanda creció, pero la producción cubana bajó, y los precios se dispararon hasta un 50% en 2022. Aún así, 2023 rompió récords de ventas en destinos turísticos mexicanos.

 

¿Qué pasó después?

Como toda burbuja, llegó su tope. Para finales de 2023, el perfil del turista comenzó a cambiar, menos millonarios, más consumidores promedio. El turista dejó de buscar ediciones limitadas y se enfocó en vitolas de menor precio (menores a 30 dólares). Además, la crisis económica en Estados Unidos, junto con una menor promoción turística internacional por parte del gobierno mexicano, impactaron en la afluencia.

Y algo más, la percepción de violencia también pesa. Aunque los destinos turísticos siguen siendo seguros en su mayoría, las noticias negativas disuaden a muchos viajeros de alto perfil.

 

¿Quién consume Habanos hoy?

La respuesta corta es hombres entre 35 y 55 años, con un poder adquisitivo menor, interés por el ritual y gusto por lo artesanal. Los jóvenes, en cambio, suelen inclinarse por otros productos más accesibles. Por eso, aunque haya temporadas turísticas con ocupaciones altas, como spring break, no siempre se traduce en ventas.

Los Habanos no son solo un símbolo de status. Representan una economía compleja. Se exportan a más de 150 países (excepto EE. UU., por el embargo), se controlan desde Habanos S.A., y están protegidos por sistemas de autenticación. Sus precios pueden variar de cientos de dólares a miles por unidad.

Actualmente, el mercado ha crecido especialmente en Asia, donde el consumo ha aumentado de forma significativa. Pero no es solo por consumirlos, ahora también hay experiencias sensoriales como maridajes con ron, whisky o café, además de clubes exclusivos que giran en torno al Habano como un arte y un estilo de vida.

 

¿Cómo saber si un habano es auténtico?

Como sucede con los bolsos de diseñador o los relojes de lujo, los habanos también tienen falsificaciones, sobre todo en zonas turísticas. Para verificar su autenticidad, es importante revisar el billete cubano, el sello de Habanos S.A. y el sello de la importadora, en México es IEPT. Comprar en tiendas autorizadas es la mejor garantía.

El Habano es historia, es lujo, es identidad cultural. Y aunque Cuba es su cuna, México ha sido, en años recientes, uno de sus escenarios clave. Puedes conocer más sobre este fascinante mundo en @ashersmexico.

 

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