FIFA baja precios del Mundial tras la presión global… pero ¿es suficiente para los aficionados?

FIFA decide bajar precio de boletos para la Copa del Mundo 2026. Foto: Bigstock / Gemini AI.
FIFA decide bajar precio de boletos para la Copa del Mundo 2026. Foto: Bigstock / Gemini AI.

La FIFA dio un giro inesperado en su estrategia de precios para la Copa del Mundo luego de una ola de críticas a nivel global. El organismo rector del futbol anunció una reducción significativa en el costo de algunos boletos, permitiendo que aficionados considerados “leales” puedan acceder a entradas de US$60, incluso para la final, en lugar de pagar hasta US$4,185, como se había planteado inicialmente.

La decisión, anunciada el martes, representa una rara marcha atrás para la FIFA y su presidente, Gianni Infantino, quien en los últimos meses ha enfrentado cuestionamientos constantes por el enfoque comercial del Mundial, los precios elevados y su cercanía política con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

 

El nuevo “Supporter Entry Tier”

Según informó la FIFA, los boletos de US$60 dólares estarán disponibles para todos los partidos del torneo que se disputará en América del Norte. Estas entradas no se venderán de manera abierta al público, sino que serán asignadas a las federaciones nacionales de los equipos participantes, quienes decidirán cómo distribuirlas entre los aficionados más fieles: aquellos que han acompañado a sus selecciones tanto en partidos como locales y como visitantes.

Cada equipo contará con un número limitado de boletos dentro de esta nueva categoría, denominada “Supporter Entry Tier”, con un rango estimado de 400 a 750 entradas por partido y por selección.

El Mundial se jugará en 16 ciudades sede, incluyendo 11 estadios de la NFL en Estados Unidos, además de dos en Canadá y tres en México, en lo que será la primera edición con 48 selecciones, un incremento significativo frente a los 32 equipos tradicionales.

 

Una respuesta a la presión… no a la consulta

Aunque la FIFA no explicó de forma explícita qué motivó el cambio de estrategia, señaló que los precios reducidos están “diseñados para apoyar aún más a los aficionados que viajan siguiendo a sus selecciones durante el torneo”.

Sin embargo, la lectura desde los grupos de aficionados es distinta. Football Supporters Europe (FSE), organización que representa a grupos de fans de base, calificó la medida como una “táctica de apaciguamiento” frente a la reacción negativa internacional.

En un comunicado, el grupo aseguró que este ajuste demuestra que la política de boletos de la FIFA “no estaba definida, se decidió con prisa y sin una consulta adecuada con los aficionados”.

Para FSE, el problema de fondo permanece: incluso con este anuncio, la gran mayoría de los seguidores seguirá enfrentando precios considerablemente más altos que en cualquier Mundial anterior.

 

Un Mundial récord… también en costos

La Copa del Mundo de 2026 no solo será la más grande en número de equipos, también está proyectada como la más lucrativa para la FIFA. El organismo espera generar al menos 10 mil millones de dólares en ingresos, al tiempo que reconoce que será el Mundial más caro en la historia para los aficionados.

A pesar de la controversia, la FIFA afirmó haber recibido más de 20 millones de solicitudes de boletos en la fase más reciente de venta, una cifra que evidencia el enorme interés global, pero que también refuerza el desequilibrio entre demanda, acceso y precios.

 

El acceso no puede ser simbólico

Si bien la reducción de precios es un paso en la dirección correcta, el alcance limitado de la medida plantea una pregunta inevitable: ¿para quién es realmente el Mundial?

Ofrecer entre 400 y 750 boletos accesibles por selección en estadios con decenas de miles de asientos convierte la inclusión en un gesto más simbólico que estructural. La fidelidad de los aficionados no debería recompensarse con cupos mínimos, sino con una política clara, transparente y sostenible que reconozca que el futbol es, ante todo, un fenómeno popular.

El riesgo para la FIFA no es solo reputacional. Mantener precios que la mayoría considera inaccesibles puede erosionar la relación con las bases que sostienen al deporte: los aficionados que llenan estadios, viajan, consumen y construyen la cultura futbolera.

El Mundial puede ser un negocio multimillonario y, al mismo tiempo, un evento verdaderamente incluyente. La decisión reciente demuestra que el modelo sí puede ajustarse. La pregunta es si la FIFA está dispuesta a hacerlo de forma profunda… o solo cuando la presión se vuelve imposible de ignorar.

 

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