La temporada decembrina, desde el punto de vista de la comunicación comercial, es una gran tormenta mercadológica, donde se ahogan los mensajes tibios y sólo sobreviven los más ingeniosos. Es temporada de dar, así que venden más los que nos dan ese extra que NO estábamos buscando.

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En este mes, la gente compra, lo hace de manera impulsiva, medita menos en sus decisiones racionales que en otras épocas del año. Tiene además un aguinaldo que en la mayor parte de las veces, está ahí, disponible, fresquito y listo para ser gastado (sólo lo ahorra un 30 por ciento de la gente). Las compañías lo saben y echan mano de toda herramienta y maña para atraer la atención de sus clientes y quedarse con el valorado botín. Promociones, descuentos, nuevos productos, caras de Santa Claus, arbolitos, estrellas, esferitas y un sinfín de artilugios gráficos que apelan directamente a las emociones.

Las tiendas se llenan. Los clásicos intercambios de regalo de las oficinas y familiares nos orillan a salir y cazar la mejor opción para regalar, las tarjetas de crédito se raspan continuamente con singular melodía. Las empresas y proveedores también recurren a obsequios para agradecer a sus socios comerciales, los niños sueñan con juguetes, los adultos con bebidas y comida.

Los descuentos nos harán falta, si, siempre se agradecen para estirar el presupuesto. Pero hay algo más, tan efectivo que nos atrapa cuando el exceso de comunicación suele pasar de largo: recibir justo eso que menos esperábamos. No me refiero a los clásicos calcetines de regalo, sino a ese elemento o producto extra que ahora viene con el producto o servicio que siempre compramos. Que nos sorprende, nos saca, por lo menos, una gran sonrisa. Nos hace sentir orgullosos de llevar a casa algo más útil y sin costo extra. O simplemente vivir una experiencia fugaz que resucitaremos en las pláticas de sobremesa con familiares y amigos, y además, en nuestras redes sociales.

Aquí dos claros, sencillos y económicos ejemplos de lo que me refiero. Una estupenda campaña de Coca Cola para navidad y otra enfocada a cobrarte con una sonrisa. Ambas regalan aquello que no esperábamos pero que nos alegra el día.

¡Les deseo una estupenda Navidad tanto above como below the line!

 

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