Como parte de la publicidad exterior, los espectaculares electrónicos o pantallas son un formato cada vez más usado en México.

Dado que cuentan con iluminación, imágenes en movimiento y algunos de ellos también permiten la interacción con las personas, resultan más atractivos no solo para los consumidores, sino también para las marcas, ya que atrapan su atención, logrado que se recuerde con mayor facilidad el mensaje y la empresa que se publicita.

Sin embargo, en la Ciudad de México este tipo de formato no siempre está regulado, ni cuenta con las condiciones de seguridad básicas para la sociedad y edificaciones donde son colocados.

Jorge Carlos Negrete, presidente de la Fundación por el Rescate y Recuperación del Paisaje Urbano (FRRPU), mencionó que aun con todas la modificaciones hechas a la Ley de Publicidad Exterior, lejos de beneficiar la integridad y seguridad de los ciudadanos, las empresas que se dedican a la comercialización de estos espacios de promoción son las únicas beneficiadas.

Comentó que ahora ya se permite que los espectaculares electrónicos tengan hasta 400 nits de iluminación, es decir, 100 nits más que antes de la modificación a la ley.

Al tener estas pantallas a una distancia no conveniente para los automovilistas, Negrete dijo que representan un riesgo para ellos, lo cual podría derivar en accidentes viales.

Entre otras irregularidades que presentan este tipo de formatos de publicidad exterior, según el presidente de FRRPU, destaca la colocación de pantallas en azoteas de inmuebles, además de poca separación entre un espectacular digital y otro.

Datos del Departamento de Investigación de InformaBTL revelan que en 2017 la inversión destinada a OOH en México fue de 7,215 millones de pesos, monto que superó los 6,978 millones de pesos de 2016,

A nivel mundial, Statista mostró que en 2016 se invirtieron 12,520 millones de dólares, monto que para 2013 podría rebasar los 26,000 millones de dólares.

 

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