El marketing cuenta con una cualidad muy interesante: se amolda a las necesidades de la industria en la que busca ser utilizada. Por ejemplo, las campañas que se usan con las marcas de lujo no son las mismas que para los bienes de consumo masivo o para el mundo deportivo. De hecho, las estrategias de mercadeo relacionadas con los deportes son tan particulares que, en la mercadotecnia, se ha generado una rama propia, la cual es conocida como sports marketing y cuyo principal motor es el engagement.

Sin embargo, ¿por qué el engagement es tan importante para el sports marketing? Para responder a esta pregunta, lo primero que debemos hacer es comprender la naturaleza del shopper y del consumidor en el mundo de los deportes.

En el contexto del mundo deportivo, un individuo antes de ser shopper es una aficionado, el cual busca vivir la pasión de un deporte y de las competencias que están relacionadas con dicha actividad.

En términos de marketing, está pasión está proporcionalmente relacionada con el engagement que se tiene hacia un determinado deporte y a todo lo que está relacionado con él. Entre mayor sea el apasionamiento que alguien siente por una determinada actividad deportiva, más fuerte será en lazo de fidelidad que se genere con el aficionado.

En el sports marketing, el engagement es el motor que motiva a los aficionados a comprar las entradas de una temporada o de una competencia, pero también para adquirir mercancía oficial de sus equipos o de sus jugadores favoritos. En ciertas condiciones, entre mayor sea dicho indicador, mayor será la cantidad de ingresos que se generan, lo cual también se verá reflejado en los las ganancias para una determinada marca

El engagement, en el sports marketing, llena estadios. ¿Qué implica esto? Entre más personas tengan fija la mirada en un equipo o en un deporte, más atractivo resultará para las marcas patrocinadoras, quienes ven en estos aspectos una escaparate y un punto de encuentro con los passion points de los consumidores.

Todo lo anterior, obliga a las marcas deportivas a tener que esforzarse para mantenerse en la cancha y dominar el balón del engagement en todo momento. De perderlo, no solo se pierde la confianza del aficionado, sino también una importante fuente de ingresos.

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