Lejos del ruido de la ciudad, hay un espacio que parece ir a otro ritmo. Aquí no hay prisas. Solo árboles, carbón encendido y familias buscando sombra. Y lo mejor: todo cuesta apenas 20 pesos.
Se trata del Parque Ecológico El Batán, una opción accesible para disfrutar de Semana Santa sin salir de la capital.
Un respiro verde dentro de la ciudad
Primero, el parque destaca por su tamaño. Tiene más de 41 mil metros cuadrados llenos de vegetación. Además, alberga árboles como jacarandas, frescos y laureles.
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Por ello, caminar aquí se siente distinto. El concreto desaparece y el verde domina el paisaje.
Asadores y espacios para convivir
Por otro lado, uno de sus mayores atractivos son los asadores disponibles para el público . También hay mesas, bancas y áreas para comer.
Así, las familias pueden llevar su propia comida y organizar una parrillada. Incluso, hay juegos infantiles y canchas deportivas.
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Además, el parque cuenta con gimnasio al aire libre. Esto permite que cada visitante encuentre su propio ritmo.
Un pequeño zoológico inesperado
Sin embargo, lo que más sorprende a muchos visitantes son los animales. Aunque no es un zoológico formal, el lugar resguarda varias especies.
Por ejemplo, hay tortugas, aves y hasta monos capuchinos. Estos espacios están protegidos como unidades de manejo ambiental.
Por eso, para muchos niños, la visita se vuelve una experiencia única.
Historia entre árboles
Además de la naturaleza, el parque tiene historia. En el pasado, fue una hacienda. Después, funcionó como refugio durante la Segunda Guerra Mundial.
Más tarde, perteneció a la coleccionista Dolores Olmedo. Incluso, dentro del lugar se encuentra una obra de Diego Rivera.
Se trata de una fuente mosaico conocida como El espejo de la Estrella .
¿Por qué es ideal para Semana Santa?
Finalmente, el precio lo cambia todo. La entrada general cuesta solo 20 pesos. Los menores de tres años entran gratis.
En consecuencia, es una alternativa económica frente a otros destinos. Además, permite pasar todo el día sin gastar de más.
En resumen, El Batán no ofrece lujos. Ofrece algo mejor: tiempo, espacio y tranquilidad.
Porque a veces, para escapar en Semana Santa, no hace falta salir de la ciudad.












