El temor al viernes 13 ha sobrevivido durante siglos. Mitos, tradiciones y relatos populares han alimentado su mala fama. Sin embargo, el psicoterapeuta estadounidense Donald Dossey asegura que no existe evidencia científica que respalde esa creencia.
Especialista en estrés, folclore y fobias, Dossey fundó el Stress Management Center and Phobia Institute para estudiar cómo las creencias culturales pueden convertirse en miedos reales. Según el experto, muchas personas reaccionan ante ideas heredadas sin cuestionar su origen.
Una fecha frecuente en el calendario
Aunque parece un evento extraño, el viernes 13 es un fenómeno normal. Cada año puede haber al menos uno y hasta tres.
La explicación es simple. Todo mes que comienza en domingo tendrá un viernes 13. Por lo tanto, la cantidad depende de cómo se acomoden los días en el calendario y de si el año es bisiesto.
En la mayoría de los casos hay uno o dos. En cambio, tres es el máximo posible. Así, la aparición de la fecha no tiene nada de extraordinario, pese a su reputación.
“No hay prueba alguna”
Dossey ha sido directo al hablar de la superstición:
“No existe absolutamente ninguna prueba de que el viernes 13 sea más desafortunado que cualquier otro día del año. Solo tiene mala reputación debido a ideas culturales profundamente arraigadas”.
Además, el especialista insiste en que la percepción colectiva suele pesar más que los datos. Por eso, el miedo se transmite con facilidad entre generaciones.
Un miedo con nombre propio
La fobia asociada a esta fecha se conoce como paraskevidekatriaphobia. Aunque el término suene técnico, sus efectos son cotidianos.
“La mayoría de las personas con paraskevidekatriafobia afrontan el día con cierta cautela adicional y lo que Dossey llamó ‘un persistente sentido de fatalidad’”.
En consecuencia, algunas personas evitan viajar. Otras posponen decisiones importantes. Incluso hay quienes modifican su rutina sin darse cuenta.
Millones de personas afectadas
De acuerdo con estimaciones difundidas por el instituto del especialista, entre 17 y 21 millones de estadounidenses experimentan ansiedad cuando llega esta fecha. La cifra demuestra que una creencia cultural puede tener impacto psicológico a gran escala.
El costo de la superstición
El fenómeno también puede afectar la economía. Dossey ha señalado una estimación que suele citarse en distintos análisis:
“Se ha estimado que se pierden entre 800 y 900 millones de dólares en negocios ese día porque la gente no vuela ni realiza actividades comerciales que normalmente haría”.
Por esta razón, algunas empresas registran menos movimiento. Del mismo modo, muchos consumidores prefieren esperar.
El origen del estigma del número 13
Para explicar la persistencia del miedo, Dossey menciona la mitología nórdica. En uno de sus relatos, un invitado número 13 provoca una tragedia entre dioses. Desde entonces, la cifra quedó asociada al infortunio.
Con el tiempo, estas historias se integraron en la cultura. Sin embargo, no existe evidencia objetiva que confirme un peligro real.
Cultura frente a evidencia
La postura del psicoterapeuta es clara. Primero, no hay pruebas de que el viernes 13 sea más peligroso. Además, el miedo nace de tradiciones muy arraigadas. Al mismo tiempo, la fecha aparece todos los años como un resultado natural del calendario. Aun así, millones de personas se ven influidas por la creencia.
En definitiva, Dossey invita a mirar este fenómeno con sentido crítico. Para él, el viernes 13 no es distinto a cualquier otro día. Lo verdaderamente poderoso no es la fecha, sino la creencia que la rodea.












