Documentales: marketing para creer

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Lo que voy a decir está basando en una historia real, la mía, mi opinión, así son las columnas, un manojo de elucubraciones de aquel que tiene tiempo de ordenar y escribir sus pensamientos. Nada del otro mundo, a menos que se escojan las palabras correctas, que se digan con tanto tino y gracias, que las personas crean que necesitaban leerlas.

Los documentales nos hablan de ese interés del hombre por testimoniar su transito por este mundo. Historiadores, sociólogos, cineastas, viodeografos de bodas, blogueros e influencers, están en el mismo grupo, aunque claro, cada uno desde sus perspectivas. Su punto de reunión se basa en capturar las impresiones de los acontecimientos, no los sucesos en si, pues los eventos se viven en tantos planos, que sería ambicioso e imposible perpetuarlos desde todas las aristas.

Los documentales permiten presentar una cara del universo de posibilidades, es una opinión entre todas las oportunidades de pensamientos.

Nos encantan las historias, nos educaron por medio de cuentos, nos dijeron qué comprar y cómo usarlo por medio de comerciales relatados. Por tanto, no nos debe sorprender que los documentales sean un mecanismo de comunicación que nos ayuda a comprender micro agujeros negros.

Para el marketing, los documentales se han convertido en un aliado infiltrado, es ese espía que se hace pasar por local, es nuestro caballo de Troya, pues en un contexto donde nos llenamos de mensajes, este tipo de herramientas son lo que se conoce como publicidad nativa.

En dichos materiales, la historia se cuenta por medio de las fuentes principales, la columna vertebral de los videos documentales es que se realiza un trabajo periodístico y de investigación. Como he mencionado, se intenta desvelar cierta duda, profundizar cuando se ha revelado de manera superficial y de cierta manera generar polémica cuando se había profundizado pero se requiere de otros tratamientos e interacciones comunicacionales.

El documental sirve para promover destinos y establecimientos, para contar historias de ciudades, para generar interés en personajes, para promover agendas y por tanto para levantar la voz.

Lo importante es cuidar ciertos criterios, por ejemplo, la edición, mucho depende de este trabajo el resultado final. Por otro lado, una de las cuestiones importantes es no comprometer el objetivo oculto por el tema central del documental, cuando se evidencia la meta secreta, se llegan a productos audiovisuales que tienden a ser muy chafas, es decir, si vamos a pagar por un retrato, por lo menos debemos dar libertad al pintor de que use su estilo, su técnica, su discurso.

 

 

 

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