
“El robot elimina el error humano. Es una herramienta más para el cirujano, mas no un elemento que pudiera sustituir la labor del cuerpo médico”, comenta Roberto Rumbaut, médico del hospital San José en esta ciudad, en donde se encuentra uno de los dos ejemplares de Da Vinci en Latinoamérica, el otro se localiza en Venezuela.
El Tecnológico de Monterrey, en conjunto con el centro hospitalario, pagó cerca de un millón de dólares con el objetivo de ofrecer innovación tecnológica a los pacientes del San José y lograr cirugías urológicas y de medicina general exitosas.
Según Santiago Horman, médico argentino, el robot trabajará hora con hora pues “todas las próstatas de Monterrey se querrán operar en San José. Si la robótica disminuye el 60 por ciento de la impotencia postoperatoria ¿Qué hombre no se va a operar con el robot?”.

Con el avance de la tecnología médica, existe el temor de que con el tiempo las máquinas reemplacen la presencia de un especialista; ya que algunos visionarios pronostican cirugías realizadas a distancia y enfermeras robot que dejen de lado el elemento humano. Sin embargo, los galenos del hospital San José no se alarman y explican que Da Vinci no es autónomo y todavía necesita de la supervisión de una persona.













