Una de las noticias más difundidas en redes sociales esta semana, es la que relata cómo Heinz lleva a la realidad la campaña publicitaria que el famoso personaje Don Draper, propone en la serie Mad Men para la misma marca de salsa de tomate.

HEINZ

Muchos vieron la crónica en diversos medios y redes sociales, y con ello, la cascada de likes y comentarios positivos al respecto. Las fotografías de los impresos que ya están en las calles de Nueva York, han sido compartidas repetidamente en medios como Instagram, Facebook y Twitter, y podemos ver las limpias imágenes de las papas fritas, la hamburguesa o el trozo de carne.

Pero más allá de una buena campaña, que lo es, los anuncios con el slogan de “Pass the Heinz” o “pásame la Heinz” para nosotros los hispanohablantes, son el resultado de la genial idea que representa aprovechar un contenido de ficción exitoso, para llevarlo a la realidad. Algo que en las series ya se ha hecho pero a la inversa (llevar la realidad a la ficción), ha generado una gran expectativa.

Desconozco si la inclusión de la marca Heinz en la serie fue producto de una acción de product placement pagada (seguramente así fue), pero el hecho es que en el contenido de la serie ya había una oportunidad que podía seguir siendo aprovechada con una buena estrategia de relaciones públicas y llevando el contenido a la vida real, justo en la ciudad donde la serie fue concebida.

Para hacer aún más paradójica la noticia, se trata de una campaña que en Mad Men fue rechazada por el cliente por no mostrar el producto en los materiales publicitarios, que era lo común en los años sesentas. Además, se le dio el crédito tanto a la agencia ficticia del programa: Sterling Cooper Draper Price, como al propio Don Draper, al creador de la gran serie Matthew Weiner y por supuesto, a la agencia de Heinz en la vida real: David Miami.

Así, la marca de salsa de tomate no tuvo que sacar otra campaña convencional, pagar una mayor cantidad por una pauta más robusta o invertir extra en medios digitales, simplemente volvió a poner su marca en el entorno que una buena parte de su mercado disfruta, aliándose a un concepto valioso y probado, generó expectativas.

Por ello, ya sea que una idea provenga de un contenido ficticio pero exitoso o bien, que la misma ficción retome una acción de la realidad, el presente de las marcas es estar justo donde ponemos nuestros ojos y oídos cuando prestamos toda nuestra atención, sea entretenimiento o contenido práctico. Quedaron atrás aquellos avisos intrusivos o imperceptibles, que sólo manchaban el paisaje.

Estoy seguro que habrá más ejemplos así, producidos de manera inteligente, orgánica y respetuosa para nosotros, los receptores de buenas historias y grandes ideas comerciales.

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