Cómo leer una etiqueta nutrimental en cuatro pasos y elegir mejor

Etiquetas nutricionales. Imagen: Cortesía Nestlé México.
Etiquetas nutricionales. Imagen: Cortesía Nestlé México.
Revisar la porción, comparar productos y entender azúcares, grasas y sodio puede convertir la etiqueta nutrimental en una herramienta cotidiana.

Los empaques de alimentos incluyen sellos, ingredientes, porcentajes y tablas que deberían facilitar las decisiones de compra. Sin embargo, para una parte importante de los consumidores mexicanos, interpretar esta información continúa siendo complicado.

Nestlé México señala, a partir de datos atribuidos a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, que alrededor de dos de cada diez adultos utilizan o comprenden activamente las tablas nutrimentales. Las estimaciones públicas varían según el año, la pregunta y el sistema de etiquetado analizado, pero coinciden en un punto: disponer de información no garantiza que el consumidor sepa emplearla.

 

La porción es el primer dato que debes revisar

Antes de observar calorías, grasas o azúcares, es necesario identificar sobre qué cantidad de producto fueron calculados los valores. La información puede presentarse por 100 gramos, 100 mililitros, porción o envase.

Si una botella contiene dos porciones y una persona consume el contenido completo, deberá considerar aproximadamente el doble de los nutrimentos declarados por porción. Este detalle puede cambiar por completo la interpretación de un producto aparentemente bajo en calorías, sodio o azúcar.

La tabla funciona como una radiografía del alimento. En ella aparecen el contenido energético, proteínas, carbohidratos, azúcares añadidos, grasas saturadas, grasas trans, fibra y sodio. Algunos productos también incluyen vitaminas y minerales expresados mediante el porcentaje del Valor Nutrimental de Referencia, que indica cuánto aporta una cantidad determinada respecto de los valores establecidos para la población mexicana.

 

Cuatro hábitos para comprar con mayor información

1. Confirma cuántas porciones contiene el envase. No basta con revisar el valor individual: también es necesario calcular cuánto se consumirá realmente.

2. Compara productos equivalentes. Colocar dos artículos de la misma categoría frente a frente permite identificar diferencias en azúcar, sodio, grasas, fibra o proteína. La comparación debe realizarse sobre la misma cantidad, como 100 gramos o una porción equivalente.

3. Observa los nutrimentos críticos. Los azúcares añadidos, las grasas saturadas, las grasas trans y el sodio deben consumirse con moderación. Los sellos frontales de advertencia ofrecen una primera señal, mientras la tabla permite conocer las cantidades con mayor detalle.

4. Evalúa el producto dentro de toda la dieta. Un alimento aislado no determina por sí mismo la calidad de la alimentación. Importan la cantidad, la frecuencia, las combinaciones y las necesidades particulares de cada persona.

“Queremos que las familias vean el bienestar como algo alcanzable y cotidiano. Aprender a leer las declaraciones nutrimentales ayuda a entender cómo incorporar los alimentos de manera informada y en las cantidades correctas”, señaló Ana Villarreal, gerente de Bienestar y Nutrición en Nestlé México.

La recomendación de la empresa es convertir la lectura del etiquetado en un hábito y no en una revisión ocasional. No obstante, también debe reconocerse que las tablas no sustituyen la orientación profesional ni convierten automáticamente un producto en saludable.

La verdadera utilidad de una etiqueta aparece cuando el consumidor comprende la información, compara alternativas y la relaciona con sus necesidades. Aprender a leerla no elimina la complejidad de la alimentación, pero sí reduce el espacio para decisiones basadas únicamente en publicidad, diseño del empaque o afirmaciones ambiguas.

Cuando existan necesidades médicas, alergias, enfermedades crónicas o planes alimentarios específicos, la interpretación debe realizarse con el acompañamiento de un profesional de la nutrición.