¿Cómo le cayó a Trump que Bad Bunny se presente en el Super Bowl?

Bad Bunny. Imagen Gemini IA
Bad Bunny. Imagen Gemini IA

La designación de Bad Bunny como artista del show de medio tiempo del Super Bowl LX 2026 ha generado reacciones encontradas, especialmente en círculos aliados al expresidente Donald Trump. Mientras muchos celebran el hito cultural, sectores conservadores ven la decisión con recelo y hasta con resentimiento político.

Uno de los más vocales fue Corey Lewandowski, asesor del Departamento de Seguridad Nacional durante la administración Trump, quien anunció que agentes del ICE (Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU.) estarán presentes durante el evento para detectar inmigrantes indocumentados. Además lo calificó de “vergüenza” como espectáculo de medio tiempo cuando el artista, nacido en Puerto Rico, “supuestamente odia a Estados Unidos”.

Criticas de que Bad Bunny no cante en inglés

Otro frente de la crítica provino de figuras afines al movimiento MAGA. El comentarista Benny Johnson lo calificó como un “enemigo acérrimo de Trump” y cuestionó que Bad Bunny no cante en inglés, señalando que la NFL “se estaría autodestruyendo” al asignarlo como headliner.

Estos ataques concuerdan con una visión más generalizada entre críticos conservadores: que el Super Bowl debe preservar una estética “americana tradicional”, con repertorio en inglés y sin reivindicaciones culturales latinas. Para ellos, la presencia de un artista con discursos progresistas y raíces latinas representa una provocación simbólica.

Trump sin comentarios sobre Bad Bunny en el Super Bowl LX

Sin embargo, Trump no ha emitido comentarios públicos directos sobre el anuncio de Bad Bunny. En cambio, fue mediante sus aliados y simpatizantes que surgieron las declaraciones más duras. En contraparte, durante su aparición en “Saturday Night Live”, Bad Bunny respondió con humor y firmeza, diciendo: “creo que todos están felices, incluso Fox News” y advirtiendo que quienes no entendieron algunas frases “tienen cuatro meses para aprender”.

El cantante también ha denunciado previamente que evitó giras en EE. UU. por temor a que sus fans latinos fueran blancos de redadas del ICE. Ese antecedente añade carga política al anuncio y explica parte del rechazo visceral de sectores conservadores.

Por último, analistas interpretan estas reacciones como síntoma de una creciente tensión cultural en EE. UU. Los medios conservadores, al atacarlo, buscan reafirmar una visión exclusivista de identidad nacional. Pero el respaldo masivo a Bad Bunny sugiere que muchos públicos ya no aceptan que “lo estadounidense” se limite a un solo perfil.

 

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