Por: Erika Fonseca
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Los que vivimos dentro del mundo de la publicidad, y somo apasionados, vivimos inmersos en ese mundo. Vamos por la vida observando a cada instante: desde el comportamiento de los diferentes tipos de consumidores, el comportamiento de uno mismo al tomar una decisión de compra, los anuncios del televisor o simplemente, cualquier objeto publicitario que se nos atraviese. AsĆĀ es este mundo.
La publicidad, la comunicación, el diseƱo y la ejecución son partes importantĆĀsimas de la cadena del mundo del marketing. PrĆ”cticamente viven tomados de la mano y si uno falla, el resultado puede ser catastrófico.
Es asĆĀ como llegamos al famoso dicho: “buen concepto, mala ejecución”Ā. Puede ser por un sin fin de razones y causas que llevaron algo muy bueno en algo muy malo.
Pasa, y pasa todos los dĆĀas. A ratos me pregunto si la culpa es de los clientes por querer ahorrar, necear en decisiones importantes o simplemente pedir algo imposible; o es de los publicistas o marqueteros, que ceden ante retos que de antemano, saben que no tendrĆ”n los resultados esperados, pero, con tal de vender, hacen lo que sean. De cualquier modo, encontramos un sin fin de ejemplos a diario.
Justo uno de los ejemplos, es una marquesina (abajo estĆ” la foto) donde, al querer incentivar el espĆĀritu navideƱo, decidieron suprimir la tilde de la ene, dejaron de lado los espacios entre palabras de la tipografĆĀa, y de verdad, casi parece un chiste: el resultado, una pĆ©sima ejecución, que si por mĆĀ hubiese pasado, no hubiera sido aprobada, costase lo que costase….
Por el otro lado, los buenos conceptos, tampoco tienen por quĆ© ser caros. Hace pocos dĆĀas, en un viaje de trabajo, me encontrĆ© este gran ejemplo: Sal a votar. Un gran concepto con una excelente ejecución. Muestra fiel, de que un buen concepto, no necesariamente tiene que ser caro ni complejo.
”Hasta la próxima!














