El Mundial 2026 llegará a un consumidor completamente distinto. Más exigente, más saturado de estímulos y mucho más sensible a las experiencias artificiales.
Para A+ Group, el reto no consiste únicamente en producir activaciones espectaculares alrededor de la Copa Mundial de la FIFA 2026. El verdadero desafío será construir experiencias capaces de generar pertenencia emocional dentro de uno de los momentos culturales más importantes que vivirá México en la próxima década.
Rodrigo Velázquez, CEO de A+ Group, lo resume con claridad: el Mundial no se prepara meses antes; se prepara entendiendo cómo cambió la gente.
El consumidor actual compara todo, documenta todo y detecta inmediatamente cuándo una marca intenta participar en la conversación sin comprender realmente el contexto cultural del momento.
Por eso en A+ Group decidieron pensar el Mundial no como un evento deportivo aislado, sino como un fenómeno capaz de transformar ciudades completas, hábitos de convivencia y dinámicas sociales.
Del espectáculo a la energía colectiva

Rodrigo Velázquez sostiene que “ya no basta con poner una pantalla gigante y esperar que la emoción suceda sola.” La gente, explica, ya no quiere sentirse espectadora; quiere sentirse parte de algo. Por eso la agencia está construyendo proyectos mucho más sociales y participativos, donde el futbol funciona como detonador de convivencia, identidad y rituales colectivos.
Para A+ Group, el problema ya ni siquiera es competir contra otras marcas: “Hoy una experiencia no compite contra otras marcas. Compite contra todo lo que la gente ya vio en internet antes de llegar.”
El consumidor llega a cualquier activación con una referencia visual global previa. Ya vio festivales en TikTok, hospitality de lujo en Instagram y montajes inmersivos en tiempo real desde cualquier parte del mundo. Eso obliga a elevar brutalmente el nivel de criterio creativo y operativo.
A+ Group identifica otro fenómeno clave: las personas desarrollaron una sensibilidad inmediata hacia las experiencias artificiales. El consumidor contemporáneo ya no comparte únicamente fotografías; comparte aquello que realmente le provocó emoción.
Y ahí aparece una diferencia importante para las marcas. Las experiencias diseñadas únicamente para generar contenido suelen sentirse vacías rápidamente. Las que realmente funcionan son aquellas que primero generan emoción auténtica y después, de manera natural, se vuelven compartibles.
Las marcas más relevantes no serán necesariamente las que más aparezcan, sino las que logren construir experiencias capaces de quedarse en la memoria de las personas mucho después del último partido.
“La gente ya no quiere sentirse audiencia, quiere sentirse parte de la historia”. Rodrigo Velázquez, CEO de A+ Group.












