Luego de que Nissan hiciera oficial el cierre de la planta CIVAC, ubicada en el municipio de Jiutepec, Morelos, como parte de su estrategia global de reestructuración, el destino del extenso predio industrial se vuelve tema de debate y especulación.
Con el cese de operaciones programado durante el ejercicio fiscal 2025 (abril de 2025 a marzo de 2026), la pregunta que hoy resuena entre actores públicos, privados y vecinos del área es: ¿qué pasará con los terrenos de CIVAC una vez que la industria automotriz salga?
Cierre confirmado de Nissan Civac, planeación en marcha
Desde hace días, las autoridades estatales reconocen que Nissan ya manifestó su intención de vender la planta, antes o durante el proceso del cierre. En total, el inmueble abarca aproximadamente 50 hectáreas: 40 dentro de Civac y 10 adicionales en la zona de La Joya, municipio de Jiutepec.
El Secretario de Desarrollo Económico de Morelos, Víctor Sánchez Trujillo, indicó que ya han recibido solicitudes informales de empresas interesadas en adquirir todo o parte del terreno. Algunas de esas propuestas no necesariamente se orientan a la industria automotriz, sino al desarrollo comercial. “La zona ya es urbana; alrededor hay plazas comerciales”, comentó.
Salida de Nissan Civac y su impacto económico en la región
No obstante, aclaró que por ahora son gestiones preliminares, sin compromisos formales. Por su parte, el gobierno estatal ha ofrecido apoyo para que la transición del uso de las instalaciones sea viable y benéfica para la región, aunque admiten que el impacto económico de la salida de Nissan será sustancial.
Los argumentos a favor y en contra
A favor de transformar el sitio en un centro comercial:
- Ubicación estratégica: Civac, según fuentes locales, ya ha sido absorbido por la expansión urbana; sus alrededores cuentan con centros comerciales y zonas de servicios, lo que lo hace viable para uso comercial o comercial-mixto.
- Demanda de suelo comercial: En la zona hay interés empresarial por expansión, lo que sugiere que un mercado podría absorber nuevos desarrollos con servicios minoristas, oficinas, entretenimiento.
- Alternativa ante desempleo: Dado que el cierre de la planta dejaría sin empleo directo a unas 4,800 personas (según estimaciones), un desarrollo comercial podría absorber parte de la fuerza laboral local, aunque con diferentes requisitos de especialización.
En contra o con cautela:
- Viabilidad técnica y económica: La reconversión de infraestructura fabril a comercio requiere inversiones profundas en estructura, servicios (agua, drenaje, electrificación, vialidades) y permisos.
- Desplazamiento de actividad industrial: La región perdería su identidad como polo productivo automotriz — lo cual implica menor atractivo para proveedores y encadenamientos industriales.
- Riesgo inmobiliario: Si el desarrollo comercial no logra captar usuarios o locatarios, puede terminar como un activo subutilizado.
- Desigualdad de expectativas: La comunidad podría esperar que el sitio genere muchos empleos; sin embargo, un centro comercial probablemente ofrezca empleos de menor salario comparado con la manufactura.








