En menos de dos años, el nombre de Tito Double P se ha posicionado en la cima del regional urbano mexicano. Lo que comenzó como una carrera detrás de las letras —escribiendo para su primo Peso Pluma— se convirtió en una presencia poderosa en escenarios internacionales. Sin embargo, su ascenso no ha estado exento de controversia: multas millonarias, señalamientos por apología del delito y debates sobre su influencia en la juventud mexicana lo mantienen en el centro del escrutinio público.
Y ahora, con rumores de un posible concierto en el Palacio de los Deportes, surge una pregunta clave: ¿Podría la Ciudad de México prohibir su presentación?
¿Quién es Tito Double P?
Jesús Roberto Laija García, mejor conocido como Tito Double P, nació en 1997 en Tepic, Nayarit, y se crió en Culiacán, Sinaloa, cuna de muchos exponentes del regional mexicano contemporáneo. Comenzó su carrera como compositor y productor, ganando notoriedad al escribir temas como “La People” y “Gavilán II” para Peso Pluma. En 2023 debutó como solista con “Dembow Bélico”, y en 2024 lanzó su álbum Incómodo, que ingresó al Billboard 200 y consolidó su lugar en la nueva ola del género conocido como corridos bélicos o tumbados.
Música polémica y sanciones legales
A pesar de su éxito, Tito Double P enfrenta fuertes críticas por el contenido de sus canciones. En enero de 2025 fue multado en Chihuahua con más de 900 mil pesos por interpretar canciones que, según las autoridades locales, constituían apología del delito durante su presentación en la Feria de Santa Rita.
El municipio de Chihuahua se basó en el Reglamento de Justicia Cívica y el de Espectáculos Públicos, señalando que 12 de las 24 canciones interpretadas hacían alusión a la violencia, al crimen organizado y a figuras del narcotráfico.
Este episodio colocó a Tito en la mira de más autoridades municipales y estatales, reabriendo el debate nacional sobre los límites de la expresión artística frente a la apología del delito.
Narcocorridos en la mira: ¿Censura en CDMX?
El 15 de abril de 2025, la Ciudad de México anunció medidas para limitar la reproducción de narcocorridos en espacios públicos y eventos gubernamentales, una decisión impulsada por la jefa de Gobierno, Clara Brugada. Según la circular oficial, no se prohíbe la música per se, pero sí se restringe en eventos que involucren recursos públicos o instalaciones oficiales.
“Queremos proteger a los jóvenes de mensajes que promueven la violencia. Esta no es una censura, sino una medida de prevención cultural”, declaró Brugada, según reportó El País.
Aunque no se trata de una prohibición generalizada, la medida abre la posibilidad de vetar conciertos en recintos públicos si los contenidos musicales incumplen con lineamientos éticos establecidos por la autoridad local.
¿Podría CDMX prohibir un concierto de Tito Double P en el Palacio de los Deportes?
La respuesta depende del contexto y de los contenidos que se interpreten. El Palacio de los Deportes, aunque operado por promotores privados, es un recinto administrado por el Gobierno de la Ciudad de México, lo que lo convierte en un espacio sujeto a la política pública cultural.
Si Tito Double P planea interpretar canciones similares a las que motivaron la multa en Chihuahua —con alusiones a cárteles, criminales o violencia—, las autoridades podrían negarle el permiso o condicionar la presentación a la modificación de su repertorio.
Ya ha habido precedentes de cancelaciones en otras entidades del país por razones similares, y la CDMX ha reiterado que no tolerará mensajes que glorifiquen la violencia, especialmente en un contexto nacional marcado por más de 170 mil homicidios dolosos en los últimos cinco años, según cifras del INEGI.
¿Apología del delito o reflejo social?
El debate en torno a Tito Double P y artistas similares está lejos de terminar. Mientras críticos señalan que su música normaliza el crimen, otros —como el académico Juan Carlos Ramírez‑Pimienta, experto en narcocultura— defienden que los narcocorridos son un reflejo artístico de la violencia real que se vive en el país, no su causa directa.
“Los narcocorridos no promueven violencia; el problema es que en México hay muchísima violencia que estos géneros simplemente retratan”, afirma Ramírez‑Pimienta en entrevista con El País.
Entre la cultura y la responsabilidad social
Tito Double P representa una de las voces más potentes de la nueva música regional mexicana, una mezcla de éxito comercial, poder de convocatoria y controversia. Su impacto es innegable, especialmente entre la juventud.
Pero con ese poder también vienen preguntas urgentes:
¿Debe permitirse que en recintos públicos se escuchen mensajes que muchos consideran peligrosos? ¿O estaríamos frente a un acto de censura que ignora las raíces profundas de la violencia?












