Hoy llega el MTU: ¿Serán más caras tus transferencias bancarias por celuar?

MTU. Cortesía Canva y Gemini IA
MTU. Cortesía Canva y Gemini IA

A partir de este 1° de octubre de 2025 entra en vigor en México el llamado Monto Transaccional del Usuario (MTU), una nueva herramienta regulada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) que permitirá a los clientes de cualquier banco establecer límites diarios en sus transferencias digitales.

El MTU fue establecido en la Circular Única de Bancos publicada en 2024 y tiene como objetivo brindar mayor seguridad a las operaciones electrónicas, reduciendo el riesgo de fraudes o movimientos sospechosos.

¿Qué es el MTU?

El Monto Transaccional del Usuario es un límite configurable que cada persona podrá fijar sobre la cantidad máxima de dinero que desea transferir en un día, semana o mes desde su aplicación bancaria.

Por ejemplo, un usuario puede determinar que su tope diario sea de 10 mil pesos, o incluso diferenciarlo según si envía a cuentas nuevas, de terceros o de otros bancos. Esta medida aplica para operaciones como transferencias SPEI, pagos de servicios, uso de tarjetas y movimientos con CoDi.

¿Es obligatorio configurarlo?

No. La disposición obliga a los bancos a ofrecer esta opción, pero el usuario decide si la activa o no. Sin embargo, quienes no configuren su límite antes del 30 de septiembre, tendrán un tope automático asignado por el banco de mil 500 UDIS (equivalentes a unos 12 mil 800 pesos al valor actual, de acuerdo con Banxico).

Esto significa que, si necesitas transferir más dinero del que permite ese límite, deberás entrar a tu aplicación bancaria y ajustar tu MTU.

¿Cómo se activa el MTU?

El proceso es rápido y sencillo:

  1. Entrar a la app bancaria.
  2. Acceder a la sección “Transferir y pagar”.
  3. Seleccionar “Editar límite por transferencia” en “Servicios frecuentes”.
  4. Ajustar el monto deseado.

Los cambios aplican de inmediato y pueden modificarse cuantas veces se requiera.

¿Habrá nuevos cobros por transferencias?

No. El MTU no implica ningún costo adicional para los clientes. Se trata de una herramienta de seguridad y control, no de un nuevo cargo por operaciones electrónicas.

Con este esquema, las instituciones bancarias podrán identificar con mayor rapidez movimientos inusuales en las cuentas de sus clientes y bloquearlos de manera preventiva, reduciendo el riesgo de fraudes digitales.

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