Esta semana en MoscĂș estuvo marcada por las largas filas que se formaron en varios centros comerciales. Los clientes esperaron lo suficiente para poder entrar en las tiendas de la cadena sueca H&M, antes de que esta cerrara definitivamente sus puertas y abandonara Rusia, tras la invasiĂłn de Ucrania.
Agencias de noticias como Associated Press y Reuters presenciaron filas frente a las tiendas H&M en centros comerciales como Aviapark y Metropolis, ambos en la capital rusa. “Va a cerrar, por eso estamos aquĂ”, dijo un cliente a Reuters. âComprarĂ© lo que haya, sea lo que seaâ.
Long queues formed outside H&M shops in Russia as the Swedish retailer temporarily reopened its physical stores to sell its remaining stock before exiting the country completely along with other Western companies #WSJWhatsNow pic.twitter.com/HjAJhMcKB3
â The Wall Street Journal (@WSJ) August 9, 2022
El mercado ruso era hasta ahora el sexto mercado mĂĄs grande de H&M. La compañĂa prevĂ© que salir del paĂs le costarĂĄ unos 200 millones de euros. Se espera que seis mil empleados se vean afectados por la decisiĂłn de irse.
H&M todavĂa estĂĄ tratando de vender sus 170 tiendas y su centro de distribuciĂłn en Rusia a compradores rusos, informĂł el diario Kommersant. Pero, recuerda el diario, es poco probable que exista âalgĂșn actor en el mercado ruso con capacidad para gestionar una red tan grande y poder asegurar el suministro del volumen de ropa necesarioâ.
La tambiĂ©n sueca Ikea ha cerrado sus tiendas fĂsicas en el paĂs, pero desde el 5 de julio ha estado poniendo a disposiciĂłn algunos productos en su web rusa . La empresa seguirĂĄ vendiendo productos online âhasta agotar existencias â.
Ikea ya ha anunciado pĂșblicamente que quiere vender las cuatro fĂĄbricas que tiene en Rusia, pero cerrarĂĄ sus tiendas y oficinas en el paĂs, asĂ como las que tiene en Minsk, Bielorrusia. La compañĂa confirmĂł que despedirĂĄ a la mayorĂa de sus 15.000 empleados en ambos paĂses, dĂĄndoles seis meses de salario como compensaciĂłn.
Mientras que algunos rusos intentan hacerse con los Ășltimos productos de las empresas occidentales antes de abandonar el paĂs para siempre, otros buscan una forma de eludir el sistema. Este fue el caso de Aleksandr Gorbunov, un inversor de Krasnoyarsk, que empezĂł a importar ropa de Zara -empresa que saliĂł del paĂs en marzo- y cuya historia contĂł The Guardian.












