Algunas imágenes desaparecen con el tiempo. Sin embargo, otras permanecen vivas durante décadas. Eso fue precisamente lo que ocurrió con la famosa Chiquitibum del Mundial de México 1986.
Mientras millones de personas seguían los partidos del torneo, una joven actriz apareció en un comercial de cerveza Carta Blanca. En cuestión de semanas, su imagen se volvió conocida en todo el país. Además, terminó convirtiéndose en uno de los símbolos más recordados de aquella Copa del Mundo.
Su nombre es Mar Castro. En ese momento era una estudiante de Arte Dramático que buscaba abrirse camino en el mundo del espectáculo. Sin embargo, una campaña publicitaria cambió su vida para siempre.
El comercial que conquistó a México
La historia comenzó con un anuncio creado para aprovechar la fiebre mundialista. En él aparecía una joven aficionada apoyando a la Selección Mexicana con entusiasmo. Además, repetía una porra que rápidamente quedó grabada en la memoria colectiva.
La campaña tuvo un éxito inmediato. Por un lado, conectó con el ambiente festivo del Mundial. Por otro, la personalidad de Mar Castro llamó la atención de millones de televidentes.
Con el paso de los días, la actriz comenzó a ser reconocida en las calles. De hecho, muchas personas dejaron de llamarla por su nombre. En su lugar, simplemente la conocían como “La Chiquitibum”.
El origen de un fenómeno cultural
Aunque muchos creen que la porra nació en 1986, la realidad es distinta. La expresión “Chiquitibum a la bim bom ba” ya existía desde años atrás. No obstante, el comercial ayudó a popularizarla como nunca antes.
Además, la campaña coincidió con uno de los eventos deportivos más importantes en la historia de México. Como resultado, la imagen de Mar Castro quedó ligada para siempre al Mundial.
Otro detalle que se volvió famoso fue la camiseta utilizada en el anuncio. Años después, la propia actriz contó que decidió modificarla porque no le quedaba cómoda. Sin embargo, esa decisión terminó formando parte de la leyenda del comercial.
¿Qué pasó con Mar Castro?
Después del enorme éxito de la campaña, Mar Castro continuó trabajando en proyectos artísticos. Participó en teatro, televisión y otras actividades relacionadas con el espectáculo. Además, aprovechó la popularidad obtenida gracias al personaje.
Con el tiempo, decidió alejarse de los reflectores más intensos. Por esa razón, comenzó a llevar una vida más discreta que durante los años de mayor fama.
Aun así, su nombre sigue apareciendo cada vez que se recuerda el Mundial de México 1986. De hecho, nuevas generaciones continúan descubriendo la historia detrás del comercial.
Hoy, casi cuatro décadas después, Mar Castro sigue siendo un ícono de la cultura popular mexicana. Su participación duró apenas unos segundos en televisión. Sin embargo, bastó para convertirla en una de las figuras más recordadas de toda una época.













