Les voy a contar una historia muy triste que pasó hace doce años, de poca cultura financiera, corrupción y jueces amañados. Esperemos que esto ya no siga pasando… pero la neta, hermano, sigue doliendo como el primer día.
Imagínate: gente que toda su vida curró, que guardó centavo sobre centavo para tener un retiro digno, que confió en un sistema que supuestamente estaba “regulado”, “supervisado” y “auditado”. Y de repente… puff. Todo se esfumó. Sus ahorros, su patrimonio, su tranquilidad para la vejez. Se quedaron sin nada.
Y lo peor: la mayoría ya pasaba de los 60, 70 y hasta 80 años. Hoy, los que aún respiran tienen en promedio 76 años. Son la tercera edad, carnal. Los que ya deberían estar disfrutando la vida en lugar de seguir peleando por lo que es suyo.
FICREA fue un pinche Ponzi de manual. Desde 2011 había alertas rojas de calificadoras. HR Ratings ya lo había marcado como alto riesgo. La CNBV y la Condusef hicieron de la vista gorda. Había un tal Edgar Bonilla que ya sabía del desmadre desde un año antes. Nada. Cero. Mientras tanto, los enganchadores (con sueldazos de más de 200 mil al mes y carrazos último modelo) seguían metiendo abuelitos al esquema, prometiéndoles que pronto sería banco y que todo estaba “vigilado por las autoridades”.
Resultado: 6,848 ahorradores defraudados. Al menos 400 ya murieron sin recuperar un solo peso. Los que quedan vivos están desesperados, enfermos, muchos sin poder pagar medicinas ni renta. Son huérfanos de la sociedad. Olvidados por el gobierno, por las marcas, por todos.
Y aquí viene lo que más encabrona: hoy, en 2026, todavía no les han regresado lo que es suyo. El síndico Miguel Escamilla Villa y la jueza Ivette Sánchez Rojas tienen en sus manos la responsabilidad de resolver esto. ¿Y qué pasa? Nada. Lentitud, trámites, excusas. Mientras los abuelos se siguen muriendo esperando.
¡Basta de robarles a los ancianos!
Síndico Escamilla Villa y Jueza Sánchez Rojas: ¿Dónde está el dinero para la vejez?
FICREA: 900 abuelos esperando han muerto.
Síndico y Jueza, resuelvan ya.
Los ancianos se levantamos y exigen sus ahorros. No piden limosna. Piden justicia. Porque robarle a un joven duele, pero robarle a un abuelo que ya no tiene tiempo de reponerse es de canallas.
Esto no es solo un caso financiero. Es un crimen contra la tercera edad. Es la prueba más cabrona de que en este país la cultura financiera sigue siendo una mierda y que los más débiles pagan los platos rotos.
Abuelitos de FICREA: no están solos. Aunque la sociedad los haya olvidado, todavía hay voces que vamos a gritar fuerte. Exijan. Protesten. No se callen.
¡Devuelvan los ahorros de toda una vida!
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Soy Paco Santamaría, conferencista y consultor estratégico especializado en comunicación poderosa + negocios con IA. Ayudo a líderes y empresas a crear mensajes que realmente pegan, estrategias claras y a dominar el prompt engineering práctico para sacarle el máximo jugo a la inteligencia artificial.
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