Portugal.- ¿Que pasaría si un día contestas el teléfono y se trata de un prisionero que te llama desde prisión para inculparte de un crimen? Este mismo escenario ocurrió en las calles de Lisboa cuando la marca de shampoo Fructis desarrolló una acción de Ambient Marketing.

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Para la firma, tener el cabello maltratado en todo un crimen, así que instaló un mupi en una de las avenidas más importantes de la capital portuguesa que comunicaba a las consumidoras con una prisionera que las culpaba de participar en el mismo delito que ella.

La instalación outdoor integraba una pantalla donde se podía ver a una mujer vestida con ropa naranja y el pelo muy maltratado, y una bocina telefónica a través de la cual podía comunicarse. Las chicas que se atrevían a contestar su llamada eran culpadas de haber ser sus cómplices mientras que ellas se sorprendían de la acusación.

Al final de daban cuenta de que el delito era no cuidar su cabello y para remediarlo la solución era Fructis. La idea fue desarrollada por las agencias Publicis y Activooh.

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