Y no creo en los videos virales”¦

Por Joan Alvares Lamarca*

foto-joan-2.jpgVaya por adelantado que si me he tomado la molestia de escribir las siguientes lí­neas es únicamente para aclararles el tí­tulo. Si no, estarí­an de más.

Permí­tanme, antes que nada, rematar la frase: “”¦en lo que creo es en las ideas virales”

Asistimos hoy a proliferación de agencias below que incluyen, como una oferta más de su pack, la producción de un video viral. Entiendan por “video viral” aquel corto especí­ficamente creado con el fin de lograr un número elevado de visitas en YouTube o cualquier otra plataforma de difusión 2.0. El término está tan de moda que las marcas compran como caramelos estos videos (erróneamente llamados virales) aún sospechando que detrás del gran número de visitas se esconden sistemas fraudulentos de generación de IP’s, foreros falsos, bloggers a sueldo y otras artimañas que, convenientemente orquestadas, conforman muchas estrategias de marketing on-line para falsear, al alza, el alcance de sus campañas. Imagino que eso le sirve a la agencia para justificar su fee ante el director de marketing y al director de marketing para justificar su sueldo ante el director general. No tengo claro que a la marca le sirva de algo.

Soy de los que piensan que el video es tan sólo el continente. Que lo viral, en todo caso, es el contenido (léase idea). Y que la cosa es tan simple como que hay ideas virales y otras que no lo son.

Es por eso que soy de los que piensan que es poco rentable perder el tiempo o el dinero intentando viralizando un contenido que no es viral. Porque lo viral, por definición, se extiende por sí­ mismo. Una idea viral se extiende tan rápido que, antes de poder reaccionar, su contagiador ya no puede controlar a todos los estornudadores. Y ahí­ está la gracia del buzz marketing: que el virus se transmita boca a boca. O clic a clic.

*e-mail: [email protected]arketingdeguerrilla.com

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