En algún rincón de la Ciudad de México, durante los años 40, una pequeña tienda de abarrotes comenzó a vender vino de mesa, aguardiente y tequila. Lo que parecía una tienda común se transformaría, con el paso del tiempo, en un imperio del buen beber: Bodegas Alianza. Hoy, la cadena presume más de 130 sucursales en México y una tienda en línea que lleva vinos y licores a la puerta de tu casa, todo con el lema no oficial: “Aquí sí saben de tragos”.
La historia comienza con una familia que entendió algo clave: los momentos importantes —una boda, un brindis, un reencuentro, un desamor— casi siempre tienen una copa de por medio. Y decidieron hacerlo bien. Con el tiempo, dejaron atrás los abarrotes y se enfocaron en construir una de las redes más grandes de distribución de bebidas alcohólicas del país.
Bodegas Alianza, de la cava al carrito digital
Recorrer una sucursal de Bodegas Alianza hoy no se parece a ir por un “vinito”. Es una experiencia. Desde el piso hasta el techo, las botellas están organizadas por origen, estilo, maridaje o precio. Hay etiquetas de Francia, España, Chile, Argentina, y claro, de Baja California. En algunas sucursales como la de Lomas de Chapultepec, hay espacios para catas, talleres de mixología y asesorías personalizadas. Ahí, el cliente no solo compra, aprende y se divierte.
En pleno siglo XXI, la transformación digital no se les escapó. En 2013 lanzaron su tienda en línea, donde cada usuario puede armar su pedido y recibirlo en casa. ¿Un whisky japonés? ¿Un vino biodinámico? ¿Un mezcal de lote limitado? Lo encuentras. En temporadas como el Hot Sale o el Buen Fin, más del 40 % de las ventas totales provienen del canal digital, demostrando que no solo venden botellas, sino experiencia adaptada a los tiempos.
¿Y por qué importa Bodegas Alianza?
Porque es un ejemplo de cómo un negocio familiar puede convertirse en un referente económico nacional sin perder su identidad. Además de generar cientos de empleos directos e indirectos, la empresa ha fortalecido alianzas con productores mexicanos y marcas globales. Eso la convierte en un puente entre el mundo y el paladar local.
Y aunque compite contra gigantes del retail y aplicaciones de entregas rápidas, su servicio especializado y asesoría siguen siendo su carta fuerte. “Sabemos lo que vendemos, y nos importa a quién se lo vendemos”, diría algún vendedor con años en la casa.
Lo que viene
Ya en su cuarta generación familiar, Bodegas Alianza apuesta por crecer sin dejar de lado lo artesanal. Las nuevas tiendas no solo ofrecen más surtido, sino también ambientes que invitan a descubrir. ¿El objetivo? Seguir marcando presencia en las celebraciones, desde la más íntima hasta la más ruidosa.
Quizá por eso, cuando en México se habla de vino o tequila, muchos ya no piensan en una marca específica… sino en un lugar: Bodegas Alianza.
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