Starbucks

Esta semana, Starbucks, la cadena de cafeterías operada en México por Alsea, anunció el lanzamiento de tazas con nuevos diseños de 26 ciudades de la República Mexicana.

Estas nuevas tazas forman parte de la serie ‘Been there’ (evolución de los city mugs) que se lanzó a inicios de septiembre de este año y que, hasta el momento, tiene piezas en Estados Unidos y en tres destinos de Canadá (Niagara, Toronto y Vancouver).

“Nuestro vínculo (con México) se ha fortalecido con los años hasta tal grado que, ahora, es posible encontrar café mexicano en los más de 75 países donde la cadena tiene tiendas”, dijo Christian Gurria, director general de Starbucks México.

Las primeras tazas de ciudades que ya están disponibles desde mediados de este mes son de León, Guanajuato, Guadalajara, Villahermosa, Chihuahua y Zacatecas.

Walmart de México y Centroamérica

Walmart de México y Centroamérica anunció que la Comisión para la Promoción de la Competencia de Costa Rica (Coprocom) frenó la adquisición de tiendas Perimercados y Supercompro, pertenecientes al Grupo Empresarial de Supermercados (GESSA).

La intención de la cadena de supermercados era ampliar su presencia en el país y la región a través de la adquisición de estas tiendas. Dicha transacción pretendía la compra de 52 sucursales de dichos formatos, con un total de mil 300 empleados.

“Estamos seguros que esta operación es positiva tanto para el entorno competitivo como para el consumidor, y que impulsa el desarrollo de Costa Rica. Estamos analizando el alcance de esta resolución y las medidas que adoptaremos”, expuso la compañía en un comunicado enviado a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

Airbnb

Por otro lado, Airbnb terminó negociaciones con México por un programa a través del cual la plataforma de alojamiento cobraría impuesto sobre la renta (ISR) a sus anfitriones y enviaría el dinero al gobierno.

Tras un año de discusiones el acuerdo estaba cerca. La empresa debía entregar a la Secretaría de Hacienda un reporte mensual con la información de contribuyentes y la cantidad de ingresos que genere cada anfitrión. La compañía retendría también un ISR de un dígito que luego remitiría al gobierno.

Las pláticas terminaron por ahora, aunque Airbnb tiene otros acuerdos vigentes en relación con el pago de otro impuesto de alojamiento.

 

 

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