De acuerdo con un estudio de Kantar Worldpanel, sólo los hogares con un alto nivel de preocupación por su alimentación afirman leer, en las etiquetas de los alimentos y bebidas, la cantidad de azúcar, grasas, sodio y calorías que contiene con el objetivo de cuidar la salud.

Por ejemplo en Argentina, el etiquetado no es un tema hoy pero consideramos que podría serlo pronto dada la preocupación del Índice de Masa Corporal (IMC) en niños y en la alimentación en general”,

En Chile se implementó recientemente una nueva ley de etiquetado para alertar a los consumidores de forma clara sobre los niveles de azúcar, sodio, calorías y grasas saturadas en productos de consumo masivo.

Esta es la respuesta más reciente a una tendencia mundial donde la salud y el bienestar se convirtieron en un tema central, con el azúcar en la línea de fuego y la obesidad declarada como una emergencia de salud pública en muchos países de acuerdo con Kantar Worldpanel.

En los últimos años, los gobiernos de varios países impulsan impuestos o leyes para desalentar ciertos consumos. México fue el primer país de la región en enero de 2014 en optar por un impuesto sobre el azúcar incrementando los precios de los productos azucarados en un 13,3%.

En el primer año, el impuesto disminuyó el consumo con un impacto en el total del gasto de -1,9% pero fue solo un cambio de corto plazo, sin embargo los problemas de obesidad aún no han disminuido, tampoco el consumo.

Ecuador dio el primer paso hacia una estrategia de etiquetado también en el 2014 y al igual que en México, tuvo un impacto a corto plazo en la reducción del consumo de categorías específicas como bebidas gaseosa, galletas y snacks salados, pero también aportó claridad acerca de cuáles alimentos y bebidas son en verdad más saludables.

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Fotos: Bigstockphoto

 

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