En mi anterior participación comentaba sobre el método de Jim Lucas, que es bastante sencillo y práctico; aquellos que contemplan una estrategia trípode como la plateada, sabrán de los beneficios.

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En pocas horas las lecturas se habían multiplicado, los tweets y likes eran el premio al texto que cito, por tal razón decidí escribir sobre el punto de venta virtual, pues hablamos de e-bussines y social media, pero poco nos detenemos a pensar en la estructura que debemos crear para que el tránsito de nuestros clientes-usuarios, este dotando de una estrategia agradable y productiva.

Cuando pareciera que los sitios web están por desaparecer comidos por blogs, perfiles de redes sociales y chats, es cuando muchas empresas le han apostado a la renovación de su oferta en las plataformas web, ligándolas a la interacción, para que de esta forma se provoque una experiencia virtual con la marca.

Ejemplo de aparadores que aprovechan su firma para formar parte de la vida de sus clientes, son muchos, me sorprende para bien la excelente propuesta de Barbie, las niñas aman su sitio, duran horas jugando en línea. Ahora las muñecas están hechas de lenguaje de programación, pero su ADN le dice a su segmento y a los públicos relacionados, soy la Barbie del siglo XXI.

Chris Hoyt presidente de Hoyt & Company, conceptualiza al shopper marketing como un elefante al cual hay que tocar, no sólo por el tamaño y poder de la mercadotecnia, sino también por la confusión entre la realidad y suposición, parábola descrita en aquel cuento sobre los ciegos y un elefante.

La parábola trata sobre 6 ciegos, cada uno de ellos toca una parte del elefante y describe su experiencia, dando como resultados disociaciones en la interpretación y la verdad en la parte palpada.

La estrategia mercadológica de tocar al elefante posee potencial, ya que incluye: categorías, exhibidores, ventas, empaque, promoción, investigación, mercadotecnia y artículos nuevos.

Los enfoques son variados, las agencias y asesores especialistas en diseño web, trabajan en desarrollar espacios de convivencia para el cliente y la marca, es en la tienda ya sea virtual o física, donde se crea una imagen, la interpretación de lo tocado, propiciando estancia y ventas.

Es entonces preciso adaptar el concepto del elefante a la homologación en la experiencia del cliente, facilitando al comprador un sistema amigable de búsqueda, interacción, recreación y permanencia.

Existen elementos que se han agregado a las plataformas, el diseño gráfico continua ocupando un papel privilegiado, sin embargo, herramientas como las imágenes, sonidos, juegos y redes sociales, se suman para propiciar flujos más activos en los sitios de las firmas.

Los expertos en anaqueles virtuales, deben investigar las motivaciones de los ciegos, que por cierto en la actualidad se presentan como débiles visuales, sector que va en incremento, hasta llegar a mutaciones de consumidores con vista biónica, es decir, los clientes cada vez son más conocedores, algunos interactúan en internet de forma relajada aún sin poseer mayores conocimientos, pero existen aquellos que bajo la subcultura geek, conocen a la perfección en los sitios en los que dedican su tiempo.

La tienda virtual es una extensión de los puntos de venta, donde las posibilidades son aún mayores. La moraleja es irónica, pues en medio de tanto avance, existe resistencia a apostarle a la construcción de un elefante que sea digno ejemplar de la marca.

Bien reza una frase coloquial: ¡no hay peor ciego que el que no quiere ver!

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