Por: Mark Alazraki
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Como todos los que estamos en este business, frecuento los supermercados.  A mi me gusta ver a las personas leer el empaque, seguir su mirada cuando escanea el anaquel.  Me encanta cuando veo a una ama de casa que toma un producto, piensa un segundito, y lo regresa.  Visitar el supermercado es una disciplina que mantengo y eso me permite conocer las actitudes de las personas en el punto de compra.

En Alazraki, nosotros creemos que la gente primero siente, luego piensa la compra, y hasta el final, mete su mano al bolsillo para por fin hacer la compra, y lo que nos mantiene activos, es esta incertidumbre.  No saber si va a tomar nuestro producto o el de la competencia es lo que nos mantiene vivos.  En este mismo sentido, hemos notado que cada dí­a hacer que las personas tomen nuestro producto vs el de la competencia es cada vez más difí­cil.  No sólo por que todos tenemos estrategias para diferenciarnos, pero también hay estrategias de visibilidad, demostradoras, etc. Sobra decir que todas las compañí­as hacen su chamba muy muy bien.

Hoy quiero poner especial atención a la sobre oferta.  ¿Se han dado cuenta cuantos productos similares hay en el mercado?.  Con sólo pasar por el pasillo de la pasta de dientes, te podrás quedar paralizado por la cantidad de opciones que hay.  Si escuchamos la voz de las personas vamos a escucharlos decir: “No necesito más opciones, necesito ayuda para escoger“. Con esto en mente mi pregunta es ¿Cómo ayudamos a las personas a escoger? ¿Qué tal esta maquinita japonesa que te recomienda bebidas?  Lo mejor de esto es que las ventas han triplicado según informes de la empresa que lo desarrolló.

Otra idea que me gusta es la de Whole Foods en Estados Unidos donde tienen cooking coaches para que aprendas a cocinar mejor. No pretendo decir que en México no hay ideas buenas para ayudar al consumidor escoger, en lo más mí­nimo. Mi intención es que entendamos el parálisis que las personas sienten cuando ven 10,000 canciones en su itunes, x número de aguas simples, x número de leches, y tantas categorí­as que compiten por esa mano al bolsillo. Ahora hasta las verduras compiten con la comida chatarra. Al final del dí­a, habiendo tantas opciones, es nuestra chamba ayudar a que escojan la nuestra.

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