BABELIA: La socialización como programa de relaciones públicas

Por: Manuel Moreno Rebolledo

e-mail: mmoreno@grapho-imc.com

Es imposible dejar de escribir sobre el tema de la inseguridad que tanto nos afecta —el caso Juárez y Salvador Cabañas son sólo una muestra de la bitácora diaria de muchas localidades en México—, y de lo que, desde nuestro ámbito de trabajo podemos hacer para combatirla.

William Somerset, dramaturgo, novelista y cuentista, autor entre muchas obras de Servidumbre Humana y Al Filo de la Navaja, decía que en su lucha contra el individuo (aquel que mantiene esa individualidad como emblema de anarquía), la sociedad tiene tres armas: la ley, la conciencia y la opinión pública.

En nuestro país —y me avergüenza mucho tener que escribir esto—, sobre la primera cae un velo de irrespetuosa burla, sobre la segunda una desposesión casi absoluta y, sobre la tercera, que idealmente nos ocuparía a la gente de comunicación, recae una gran falta de imaginación para encauzarla.

Como sociedad ya tenemos el conocimiento de que no podemos dejar a ninguno de los tres niveles de gobierno la solución de problemas empezando por el respeto por la ley. En algunos casos la incapacidad, en otros la ineptitud y en los más deleznables la negociación y la transacción política, nos han llevado al problema y al desánimo. En psicología, si nuestros padres se relacionaron con nosotros de forma hostil, cruel, manipuladora, dictatorial o de cualquier otra forma inadecuada, será esa forma la que creeremos correcta para nuestro diario actuar; sin querer entrar a detalle sobre algunas particularidades antropológico-sociales nuestras, lo mismo sucede con la sociedad y sus gobiernos. Estos últimos no han predicado muy bien con el ejemplo y la sociedad ha pagado por ello un alto costo de culturización inadecuada.

Por ello, es de reconocer que algunas de las empresas más importantes del país, muchas a través de sus fundaciones, tienen programas de apoyo social muy activo y absolutamente bienvenido: Televisa con el Teletón y su asociación con GNP; la fundación Telmex, que ayuda en casos de desastres naturales; empresas y marcas como Danone, Avon, Ecko, entre otras que ayudan a la lucha contra el cáncer y muchas otras que no incluyo más por olvido que por omisión. Sabemos que todos ellos tienen muy buenas causas, en ningún sentido y por ningún motivo criticables o menospreciables, pero sabemos también que la urgencia hoy, es otra.

Nada llama menos la atención que aquello que no es oportuno y nada afecta más la reputación de quien puede hacer, que no hacer algo.

Desafortunadamente, es un hecho que la gran mayoría de agencias de relaciones públicas justifican su trabajo con la planeación de eventos y con el envío de boletines a medios o secciones especializadas. Son muy pocas —y muy honrosas— las excepciones.

Este país necesita mucho mayor activismo social por parte de todos sus componentes. Por ello es que las organizaciones que concentran a las empresas de comunicación, trabajen como conglomerados para hacer algo que revierta algunos conceptos, sobre todo algunos de tipo cultural muy nocivos que la población ha adquirido más por costumbre que por conciencia, para poder disponer de herramientas que hagan cambiar también a nuestras autoridades. Hay que recordar que el cliente no dispone hasta que la agencia propone. Si mal no recuerdo, uno de los objetivos de la Asociación Mexicana de Relaciones Públicas (PRORP), es propiciar que las RP apoyen el desarrollo de la sociedad mexicana.

Si nos imaginamos una sociedad mejor, sería bueno también pensar cómo lograrlo. Imaginemos pues, que la PRORP (junto con la AMAP, por ejemplo), convoca a una campaña nacional, para que cada empresa, cada producto y cada marca para los que trabajan sus afiliados se sumen, cuando menos, a generar conciencia —la segunda arma que nos señala Somerset—; podemos imaginar la creación de un premio especial —formado y promovido desde la iniciativa privada—, para premiar a la autoridad legal que mejor desempeño tenga en un periodo determinado; promover que les entre en los genes que se deben a una sociedad y, con ello, generar una corriente de opinión (con la obvia colaboración de los medios), que insista en la vergüenza y descalificación social cuando como individuos le damos vuelta a la ley en nuestro beneficio. El problema de la inseguridad no sólo tiene que ver con las autoridades, tiene que ver con todos y en mucho, con lo que le demos a los miembros de nuestra sociedad que menos oportunidades tienen.

En su Discurso Inaugural en enero de 1961 (es el primer discurso de los presidentes de Estados Unidos ya como tales), John F. Kennedy dijo que “si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos”.

Manuel Moreno es director general de Grapho IMC

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2 Respuestas para “BABELIA: La socialización como programa de relaciones públicas”

  1. Luz María De Jesús 10. Feb, 2010 en 2:59 pm

    Hola Manuel:

    Muy interesante tu artículo, desde el punto de vista que las RP apoyen al desarrollo de la sociedad, me pregunto con esto si ha tenido algún resultado favorble lo que han hecho con los comerciales dirigidos a la piratería?, que como aquí lo mencionas depende de todos, personal de la ley que carece de ética para aceptar una mordida y un usuario que la dá, admiro a las empresas que ayudan a fundaciones que no tienen un fin de lucro haciendo una gran labor por otros, más sin encambio una ayuda a los pobres compartiría lo que hizo Muhammad Yunus en la India contra la pobreza, admiro las propuestas que sugieres de como lograr una sociedad mejor, felicidades

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  2. Laura Estrada 10. Feb, 2010 en 6:09 pm

    Sin duda alguna a la sociedad mexicana le falta mucho que aprender y mucha educación y lograrlo depende de muchas cosas. El día que entendamos que este comportamiento nos aleja cada vez más de ser un mejor país, creo que podrán ir cambiando las cosas. En el programa de El Hueso hicieron una encuesta en donde le pedian a la gente que mencionara cuál había sido su peor experiencia ante un trámite solicitado en alguna oficina de gobierno. La respuesta fue realmente sorprendente y lejos de causar un cambio de consciencia en todos los involucrados, lo que generó fue risa. Por eso siempre seremos un país donde todo funciona mal. Cómo hacerle entender a las personas que hablar por celular y manejar no se llevan, por poner un ejemplo, con campañas muy agresivas para crear consciencia y evitarlo. Eso ven nuestros hijos,eso harán porque con eso crecieron y nunca verán que está mal y así podría citar muchísimos malos ejemplos que como sociedad padecemos. Muy interesante la reflexión. Cómo lograr una mejor sociedad.

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